Filosofía Digital

"Me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas." Baruch de Spinoza

Jesús Nava

Oliver del Valle fue el seudónimo elegido por Jesús Nava para escribir, a partir del 27 de noviembre de 2005, en Filosofía Digital. Durante el intento fallido de organizar, con Antonio Garcí­a-Trevijano y otros, un movimiento ciudadano por la democracia en España, consideró necesario, para evitar suspicacias, dar su verdadero nombre. Ahora, a su pesar, pues odia cualquier notoriedad, renuncia al uso de seudónimos.

Jesús Nava

Nacido en 1954, en Langreo (Asturias), tiene dos hijos y reside en Galicia desde 1978. Tras cursar estudios de Ingeniero de Minas, inició la carrera  de Medicina en Oviedo y completó su licenciatura en Santiago de Compostela.

Se convirtió al protestantismo a los 16 años, ejerciendo activamente, con espíritu independiente y liberal, como teólogo, pastor, conferenciante y escritor, hasta su renuncia voluntaria y su abandono definitivo del cristianismo.

Actualmente ejerce como médico en Clí­nica propia y como profesor de Medicina y Psicologí­a en varios centros privados. Con el fin de poder reflexionar con total libertad, se esmera en mantenerse al margen de las escuelas filosóficas, las confesiones religiosas y los partidos polí­ticos. No admite ningún otro camino hacia el conocimiento de la verdad que el entendimiento natural, única autoridad a la que somete gustosamente su conciencia.

En el año 2006, tras confirmarse la deriva personalista y dogmática del Movimiento Ciudadano por la República Constitucional, del que fue promotor y cofundador,  optó por abandonarlo e impulsar la creación de la Asociación Libre de Ciudadanos por la Democracia (ALCD).

El 1 de septiembre de 2006, inició la edición de Mundo Libre Digital, blog consagrado a la conquista de la libertad política de los ciudadanos, y a la difusión de los principios y valores de la democracia.

El 2 de junio de 2007, una vez comprobado que los integrantes de la ALCD no se deciden a salir de Internet y organizar en la sociedad civil la acción por la democracia, declara tomar partido “por la felicidad del pueblo“, y anuncia la creación de un partido polí­tico, cuyos principios irá desgranando en sus blogs, y en el que intentará asociar a cuantos demócratas sinceros y valientes estén dispuestos a luchar por el “patriotismo de todos”. Y aclara : “No tengo más prisa que la que demuestren los españoles más ávidos de libertad por encontrar para sí­ mismos, y ofrecer a sus conciudadanos, una alternativa democrática seria que deposite la soberaní­a en manos del pueblo, a fin de que éste pueda acceder a las máximas cotas de autogobierno posibles.”

El 13 de diciembre de 2009,  escribe: «No sé de qué otra manera se puede esperar avanzar hacia ese objetivo que asociando políticamente a los verdaderos demócratas para empezar a desarrollar una pedagogía democrática por todo el país. Pero, puesto que nadie comparte mi punto de vista, doy por bueno que mi proyecto es malo. Y aunque, como decía Servet en una de sus obras, conmigo me llevo mi libertad, no dejo de reconocer que, mientras viva en el mundo, gozaré de mucha más libertad en una sociedad libre que en medio de un pueblo de esclavos, donde se encuentra uno muy solo. Pues ya lo dijo Spinoza: “Aquella sociedad, cuya paz depende de la inercia de unos súbditos que se comportan como ganado, porque sólo saben actuar como esclavos, merece más bien el nombre de soledad que de sociedad.”  Por eso seguiré viviendo y proclamando mi ideal, que es la verdad de mi vida; él se encargará de hacer con los demás el trabajo de persuasión que le compete: es su cometido.

Las ideas verdaderas tienen una enorme fuerza revolucionaria para transformar tanto la vida colectiva como la conducta individual. Sólo necesitan pueblos e individuos que las acojan, y las hagan suyas, para darles vida.  Si en las almas de los hombres y mujeres de hoy, ocupadas con tantas trivialidades, no queda sitio para la verdad, ya llegará el día en que muchos corazones arderán sedientos de libertad.

Tal vez haya que esperar a que la parte pobre de la humanidad se enriquezca; y, cuando todos estén hastiados de cosas materiales, puede ser que caigan en la cuenta de que también tienen un alma, y que no sólo de pan vive el hombre. Entonces, y no antes, se producirá un verdadero despertar de la humanidad, y será alumbrada por la antorcha que, mientras dormitaba, unos cuantos poseedores del fuego sagrado se habrán pasado de mano en mano a lo largo de los siglos.»

oliver@filosofiadigital.com