¿AÑORAS LA LIBERTAD O BUSCAS UNA SALIDA?, por Frank Kafka
“Temo que no se comprenda exactamente lo que yo entiendo por salida. Utilizo la palabra en su acepción más llana y corriente. A propósito evito hablar de libertad. No me refiero a esa gran sensación de libertad hacia todos lados. Como mono quizá la conociera, y he conocido seres humanos que la deseaban ardientemente. En lo que a mí respecta, sin embargo, no he exigido libertad ni entonces ni ahora. A propósito: los hombres se engañan muy a menudo con la libertad. Y así como esta se cuenta entre los sentimientos más sublimes, el engaño correspondiente también figura entre los más sublimes. No, no quería libertad. Solamente una salida; a la derecha, a la izquierda, a cualquier lado; no planteaba otras exigencias; aunque la salida solo fuera una ilusión; la exigencia era pequeña, la ilusión no debía ser mucho mayor.”
* * * * * *
[...] Había tenido muchas salidas hasta entonces y de pronto no tenía ni una sola. Estaba atascado. Si me hubieran clavado, mi libertad de movimiento no se habría visto mermada por ello. ¿Y eso por qué? Por mucho que te rasques la piel entre los dedos de los pies hasta sangrar, no encontrarás el motivo. Aprieta la espalda contra los barrotes de la jaula hasta que se te parta casi en dos: no encontrarás el motivo.
No tenía salida, pero debía conseguirme una, pues sin ella no podía vivir. Todo el tiempo pegado a la pared de ese cajón… habría reventado irremisiblemente. Pero los monos de Hagenbeck han de estar pegados a la pared del cajón… y fue así como dejé de ser mono. Un razonamiento claro y hermoso, que en cierto modo debí tramar con la barriga, pues los monos piensan con la barriga.
Temo que no se comprenda exactamente lo que yo entiendo por salida. Utilizo la palabra en su acepción más llana y corriente. A propósito evito hablar de libertad. No me refiero a esa gran sensación de libertad hacia todos lados. Como mono quizá la conociera, y he conocido seres humanos que la deseaban ardientemente. En lo que a mí respecta, sin embargo, no he exigido libertad ni entonces ni ahora. A propósito: los hombres se engañan muy a menudo con la libertad. Y así como esta se cuenta entre los sentimientos más sublimes, el engaño correspondiente también figura entre los más sublimes.
Antes de salir a escena, en los teatros de variedades, he visto muchas veces a alguna pareja de artistas ejercitarse, junto al techo, en los trapecios. Se lanzaban al aire, se balanceaban, saltaban, volaban uno a los brazos del otro, o uno de ellos sujetaba al otro por el pelo con los dientes. «¡Esto también es libertad humana!», pensaba yo,« movimiento libre y soberano.» ¡Oh escarnio de la sacrosanta naturaleza! Ningún edificio aguantaría en pie las carcajadas de los simios ante semejante visión.
No, no quería libertad. Solamente una salida; a la derecha, a la izquierda, a cualquier lado; no planteaba otras exigencias; aunque la salida solo fuera una ilusión; la exigencia era pequeña, la ilusión no debía ser mucho mayor. ¡Avanzar, avanzar! ¡Nada de quedarse inmóvil con los brazos en alto, pegado a la pared de un cajón! [...]
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FRANZ KAFKA (1883-1924), Informe para una Academia (fragmento). Obras Completas, tomo III. Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2003. [FD, 16/09/2006]
7 comentarios »
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September 16th, 2006 @ 12:47 pm
Este Informe para una Academia, del genial aunque pesimista Kafka, se supone expuesto por un mono evolucionado. Recomiendo que se lea el relato completo y, por supuesto, el resto de las obras del autor. Cuando encuentro, en la intrincada selva de la literatura, más abundante en hojas secas que en savia fértil, un fragmento de luz y de verdad como éste, ¡qué orgulloso y emocionado me siento de la humanidad!
Sí, de esa humanidad que nos constituye a todos y que se muestra tan alegremente esperanzada cuando añora la libertad o tan magníficamente afectuosa cuando da con el amor que sabe ver, en palabras de Konrad Lorentz. ¿Cómo, pues, no voy a creer en la posibilidad de una sociedad mejor, más humana, más digna de lo mejor de nuestro ser?
Pero no debemos ser ingenuos: la mayoría de los seres humanos aún tienen que perfeccionarse mucho para llegar a alcanzar su óptimo grado de humanidad. Muchos no buscan esa “gran sensación de libertad hacia todos los ámbitos”, de que habla el mono de Kafka: “Quería únicamente una salida: a derecha, a izquierda, adonde fuera. No aspiraba a más. Aunque la salida fuese tan solo un engaño: como mi pretensión era pequeña, el engaño no sería mayor”. ¡Qué triste y restrictiva opción cuando se tiene delante, a campo abierto, el prado fértil de la libertad total!
Pero ¿quién puede censurar, si no es cariñosamente, a los hombres, que desengañados mil veces al ver que nadie habla más de libertad que los tiranos, renieguen de ella y más bien la teman que la amen?
¡Mueran las cadenas! Seamos libres. Seamos hombres. Vivamos en libertad. No estamos solos en la lucha por esa humanidad de la que somos portadores. Otros, que luchan cada uno en su trinchera, se nos unirán, como una gota a otra gota, hasta constituir un río de libertad. ¡Ojalá que lo veamos! Pero, si no es así, viviremos y moriremos añorándolo. Después de todo, no somos monos, sino seres humanos. La diferencia es esencial.
September 24th, 2006 @ 2:13 am
[...] Este Informe para una Academia, del genial aunque pesimista Kafka, se supone expuesto por un mono evolucionado. Recomiendo que se lea el relato completo y, por supuesto, el resto de las obras del autor. Cuando encuentro, en el intrincado bosque de la literatura, más abundante en hojas secas que en savia vivificante, un rayo de luz y de verdad como éste, ¡qué orgulloso y emocionado me siento de ser humano! [...]
September 24th, 2006 @ 12:55 pm
[...] Al apocamiento de la inmensa mayoría de los españoles, que nunca se rebelaron contra la dictadura y, ya muerto el dictador, se conformaron con una salida engañosa en vez de exigir la libertad, se unió la traición de unos políticos oportunistas y corruptos, de izquierdas y de derechas, que pactaron un “golpe de Estado constitucional” para secuestrar la soberanía nacional y repartirse el poder político en proporción a los votos obtenidos en sucesivas elecciones fraudulentas. [...]
April 6th, 2007 @ 12:02 am
La libertad no se regala, ni se legisla, ni se institucionaliza, ni se socializa, se conquista, un día se da un paso otro, otro y así, en soledad y silencio, la libertad, como el éxito o el fracaso es una cuestión personal, no social.
“La Verdad os hará libres” CRISTO.
“La fe en la verdad, comienza con la duda respecto a todas las verdades en las que hemos creído hasta el presente” NIETZCHE.
“Si se le hace comprender a alguien que en sentido estricto no se puede hablar nunca de verdad, sino solamente de probabilidad, se ve generalmente, por la alegría disimulada de áquel a quien se le instruye así, cuanto prefieren los hombres la incertidumbre del horizonte intelectual, y cuanto odian en el fondo de su alma la verdad, a causa de su precisión, se debe esto a temen todos,secretamente, que caiga sobre ellos con demasiada intensidad la luz de la verdad, ¿quieren dar a entender algo, y por consiguiente, no se debe saber nunca lo que son? o acaso ¿no es más que el temor a una luz más intensa a la cual su alma de topo crepuscular y fácil de deslumbrar no está habituada, de modo que tiene que odiar esa luz? NIEZTCHE
April 6th, 2007 @ 1:04 am
La libertad es un árbol con muchas ramas que tiene su raíz en el espíritu. Por eso, la libertad radical o esencial es espiritual, como la verdadera felicidad. Pero precisamente porque la verdad nos hace libres, no habría libertad si no existiera la verdad. Cristo acierta, Nietzsche se equivoca.
La verdad es exacta, no probable. Sólo cuando nuestro conocimiento de ella es parcial e inexacto, como les ocurre a los científicos cuando intentan precisar la posición y la velocidad de una partícula, surge la incertidumbre, y preferimos hablar de lo verosímil (lo que parece verdad) más bien que de lo verdadero. Porque hay grados de veracidad en nuestro conocimiento, pero la verdad es una e idéntica para todos. Es difícil alcanzarla, como la libertad, como la felicidad, pero no imposible.
El problema es que muchas personas buscan liberarse, “una salida”, en áreas concretas y reducidas de su vida, pero no anhelan esa “gran sensación de libertad hacia todos los ámbitos”, de que habla el mono de Kafka. Y si a ese conformismo de los espíritus débiles, se añade la percepción de que “uno se engaña demasiado entre los hombres, ya que si el sentimiento de libertad es uno de los más sublimes, así de sublimes son también los correspondientes engaños”, venimos a caer en el escepticismo. Como el que habiéndose enamorado repetidas veces de quienes no debía, con sus correspondientes decepciones, acaba por dejar de creer en el amor y se vuelve cínico. El amor existe, aunque uno todavía no haya dado con él, y si en verdad “se necesita”, jamás se deja de buscar y de anhelar.
Nietzsche también se equivoca al dar a entender que los hombres odian la verdad y prefieren la dolorosa incertidumbre. Eso sólo ocurre con los que viven en la más completa oscuridad y se acostumbran a la noche. Porque los hijos de la luz, la aman con pasión y, si por un solo instante la pierden de vista, se marchitan. La verdad nos libera, nos salva y nos da el goce sublime de vivir verdaderamente.
Saludos cordiales.
September 30th, 2007 @ 2:04 pm
[...] Comentario y respuesta en ¿AÑORAS LA LIBERTAD O BUSCAS UNA SALIDA? [...]
June 19th, 2009 @ 7:42 pm
Bajo el punto de vista cristiano, Cristo siempre tendrá la “razón” y cualquier otro punto de vista estará errado… Esto bajo palabras del propio Nietzsche es la “trasmutación de los valores”.
“Para el creador del cristianismo, el pecado era lo peor que podía sufrir el hombre. Esto
fue un error. El mismo se sentía libre de pecado y carente de experiencia de este. Luego,
el cristianismo hizo justicia con su maestro y consagró su error como “la verdad”.” — Nietzsche
“Una personalidad como la de Jesucristo sólo podía haber aparecido en Judea, un paisaje
sobre el cual estaba siempre pendiente la terrible sombra de la ira de Jehová. Sólo
allí se pensó que un rayo de luz era una forma de milagro de amor, de gracia inmerecida.” — Nietzsche
“Prematuramente murió aquel hebreo al que rinden culto los predicadores de la muerte lenta; y desde entonces su muerte prematura ha resultado fatal a muchos.
Cuando ese hebreo Jesús aún no conocía sino las lágrimas y la melancolía de los hebreos, amén del odio de los buenos y justos, lo dominó el ansia de morir.
!Ojalá se hubiera quedado en el desierto, lejos de los buenos y justos!
Tal vez hubiera aprendido a vivir y a amar la tierra… !y a reír!
!En verdad os digo, hermanos, que murió prematuramente! !Él mismo se habría retractado de su doctrina, si hubiese llegado a viejo como yo!” — Nietzsche