Filosofía Digital

"Me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas." Baruch de Spinoza

¿ES INGENUO TRABAJAR POR LA PAZ?, por Deepak Chopra

Archivado en: -CONCIENCIA VIGILANTE — September 28, 2009 @ 5:39 pm

“La verdadera seguridad viene de un ampliado sentido de uno mismo en el que la codicia es reemplazada por el deseo de compartir, la arrogancia por la humildad, la agresión por la generosidad, las exigencias por la conciliación. Esto puede ocurrir sólo si nuestros dirigentes ponen el énfasis en el servicio y no en el logro de beneficios, en la cooperación y no en la competencia, en los corazones abiertos en lugar de los mercados abiertos, así como cuando la violencia y el miedo sean reemplazados por la compasión, la humildad, la paz y la justicia social. Y cuando podamos todos identificarnos con la familia humana en lugar de hacerlo con la nación o con la tribu. Si unimos fuerzas entonces quizás no sea tan ingenuo esperar que podamos cambiar las cosas”. 

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¿Resulta ingenuo de nuestra parte hablar de paz cuando todas las cadenas de televisión muestran la devastación que está sufriendo Iraq, el lugar de nacimiento de la civilización? ¿Es pueril tener esperanzas en la creación de una conciencia pacifista en un mundo en el que todos los indicios históricos disponibles parecen mostrar que los seres humanos son por naturaleza violentos y crueles?

UN ANHELO PROFUNDO DE SENTIDO

Arthur Miller ha observado que los seres humanos tienen un anhelo tan profundo de significados y de propósitos que hallamos casi insoportable pensar que la sociedad, sus dirigentes y los gobiernos mundiales han perdido la cabeza.

No obstante, el historial del comportamiento humano muestra abundantes y continuos hechos de violencia. La gente idealiza a la antigua Grecia y a su gran civilización, así como a sus pensadores, aunque la mayoría de los griegos eran bárbaros y sexistas, creían en la esclavitud y arrojaban a los niños minusválidos a los leones.

Duelo a garrotazos, de Goya. Nunca faltan armas ni motivos para quienes llevan la guerra en el alma

A través de la historia, los seres humanos han sido racistas, intolerantes y etnocéntricos. Somos la única especie que ha devastado el equilibrio ecológico del planeta. Hemos cometido asesinatos en nombre de Dios. Hemos creado armas de destrucción masiva. Los países más poderosos han usado misiles revestidos con uranio empobrecido, que puede causar leucemia en los niños. El plutonio, como subproducto de nuestras industrias nucleares se filtra diariamente cada vez más profundamente en el suelo y pronto entrará en la cadena alimenticia. Y estas son sólo dos de muchas peligrosas sustancias químicas que nos amenazan. ¿Podemos ser tan ingenuos como para presumir que vamos a crear una conciencia a favor de la paz?

Lo que vemos en la CNN y en las otras redes de noticias es una televisión que está compitiendo por los índices de audiencia. Si no fuera por el hecho de que cientos de miles de personas están siendo afectadas por la guerra, y que muchos son los muertos, quizás podríamos ponernos a comer palomitas de maíz y a disfrutar del espectáculo. En esto se ha convertido nuestra cultura.

En tanto las políticas de los gobiernos del mundo se basen en el interés propio y en la codicia no puede haber esperanza. Las naciones en guerra y sus dirigentes pueden parecer enemigos pero de hecho son, implícitamente, aliados. Son aliados en la destrucción y devastación de la humanidad y en la propagación de la miseria y de los sufrimientos. En esta situación no ayudará el activismo airado contra la guerra por más amplio que sea, porque el activismo colérico se agrega a la turbulencia del mundo.

EL CAMPO DE ACCIÓN ES LA CONCIENCIA

Pero si admitimos que la conciencia es un campo que la ciencia moderna recién está comenzando a comprender quizás haya alguna razón para tener esperanzas. La idea de que la fuerza militar puede aportar seguridad es sencillamente equivocada. Lo opuesto es la verdad: cuanto mayor sea la fuerza militar mayor será la inseguridad, que es un producto del miedo. La verdadera seguridad viene de un ampliado sentido de uno mismo en el que la codicia es reemplazada por el deseo de compartir, la arrogancia por la humildad, la agresión por la generosidad, las exigencias por la conciliación.

Esto puede ocurrir sólo si nuestros dirigentes ponen el énfasis en el servicio y no en el logro de beneficios, en la cooperación y no en la competencia, en los corazones abiertos en lugar de los mercados abiertos, así como cuando la violencia y el miedo sean reemplazados por la compasión, la humildad, la paz y la justicia social. Y cuando podamos todos identificarnos con la familia humana en lugar de hacerlo con la nación o con la tribu.

Si unimos fuerzas entonces quizás no sea tan ingenuo esperar que podamos cambiar las cosas. Si los medios de comunicación, la industria del entretenimiento y las instituciones de enseñanza comienzan a concentrarse en construir una conciencia de paz que haga inaplicable el poder militar y que los mercaderes de la muerte y de la destrucción se conviertan en parias de la sociedad, entonces podremos ver que las cosas cambien.

Quizás podamos crear un ambiente en el que el propio nacionalismo se convierta en una idea pasada de moda. “El nacionalismo es tribalismo”, dijo hace 50 años el filósofo Krishnamurti. Un antropólogo amigo me dijo que si los insectos desaparecieran del planeta toda la vida cesaría en cinco años, pero que si los hombres desaparecieran la vida prosperaría en cinco años.

Quizás la Madre Tierra esté diciendo: “¿Saben ustedes? Este ser humano fue un experimento interesante, pero no funcionó. Sigamos adelante.” Quizás éste sea nuestro destino. Quizás no lo sea. El mundo espera con el aliento contenido que nos saquen de esta pesadilla.

* * *

(Copyright IPS). Transcrito del blog Tierramérica. El autor es médico, fundador del Chopra Center en La Costa Resort, director de Alianza por la Nueva Humanidad y autor del libro “Cómo conocer a Dios”. [FD, 11/08/2006]

8 comentarios »

  1. Grazia Deledda.:

    Creo firmemente que mucho antes de que se acabe la vida en la tierra, la especie humana habrá dejado de existir….. por irracional.

  2. oliver:

    Yo no soy pesimista ni optimista. El ser humano está dotado de raciocinio, pero en cantidad muy limitada. No es verdad que sea más irracional que los animales. Menos mecánicos, más imprevisibles, pero no más brutos. Lo que pasa que las guerras, los celos, las luchas por el dominio, la violencia, etc. entre los animales los vemos naturales. Y en los seres humanos, como tenemos un “ideal” racionalista o moralista de lo que “debería ser” (es decir: como a nosotros nos parece bien, claro), esas pasiones nos decepcionan o nos enfurecen, como si no fueran igual de naturales. Todo porque quisiéramos que el mundo obedeciera a los dictados de nuestra lógica particular, pretensión tan arrogante como odiosa.

    Los intelectuales y teóricos, por ejemplo, aunque padecen las mismas deficiencias morales que los demás mortales, maldicen al hombre común y lo desprecian. Pero ellos que critican la indecencia en otros, la practican sin decoro ni vergüenza, mientras pretenden “organizar la decencia”. No salgo de mi asombro. ¿Acaso la soberbia, el dogmatismo, la intolerancia, el sectarismo, la codicia de poder o gloria, la vanidad, etc. sólo es indecente en los ignorantes? ¿O será -como ya observó Spinoza- que no juzgamos las acciones por su calidad, sino por quien las realiza? ¿Y que, de dos que hacen lo mismo, si es culto -o lo pretende- lo disculpamos y si es ignorante lo execramos? La necedad, no el sentido común, es la cosa mejor repartida del mundo. Porque, como decía Salomón, la estupidez también habita en las alturas.

    No sé lo que pasará con el mundo ni con la especie humana a medio plazo. Sí sé, más allá de cualquier duda razonable, que ni el mundo ni la sociedad ni la política la van a cambiar los que deberían empezar por cambiarse a sí mismos. “Médico, cúrate a ti mismo”: hazte decente y sabremos que estás en el secreto de cómo curar la indecencia. O: “¡Hipócrita! Saca primero la viga que tienes en tu ojo y entonces verás bien para sacar la pajita que quieres extraer del ojo de tu hermano”, palabras sabias salidas del hijo de un humilde carpintero.

    Pero no caerá esa breva. Porque la cabra tira al monte y el intelectual a la soberbia. Por eso ambos son incorregibles, aquella por irracional y éste por racionalista.

  3. Grazia Deledda.:

    Creer es dudar, es tener un concepto abierto, sin cerrar. No es afirmar.

    Habrá es futuro imperfecto.

    No sé si hay algún animal que haga exterminio masivo de miembros de la misma especie.

    Es sabido que una cosa es el mensaje y otra el mensajero.
    Si un mentiroso te dice que viene un tren y oyes un ruído ensordecedor, hazle caso, ¡apártate!

    Muchos seres humanos quieren cambiar el mundo, para que sea más fácil su conversión real a lo que quieren ser.

    Son muchísimos los fumadores incapaces de dejar el hábito por falta de voluntad, que ante la limitación de su uso, lo han conseguido.
    Y una metáfora muy vieja: “En nada se parecen la raiz al fruto”.

  4. oliver:

    Vamos por partes:

    1. Creer es tener certeza. Dudar es carecer de ella. Las palabras hay que definirlas o de lo contrario no dicen nada. Sólo sirven para confundir. Que se use abusivamente la palabra “creo”, por “supongo” o “sospecho”, no autoriza a entender la expresión “creo firmemente”, como que se duda de lo que se afirma, sino todo lo contrario.

    2. La verdadera duda “mental”, no es un concepto “abierto”, sino la ausencia de un concepto claro, generalmente una contradicción intelectual no resuelta entre dos o más ideas cuya disonancia se percibe en la conciencia como indecisión o indeterminación. Un concepto o idea es algo real en la mente e implica siempre una afirmación (da igual que se formule verbalmente como positiva o negativa. Ej.: Creo que Dios no existe o no creo que Dios exista)cuya propiedad esencial es la claridad.

    3. El hombre no es un animal, como dijo Feuerbach. Aunque esté animado como ellos, todo su ser lo diferencia del animal. Entre el hombre y el mono hay una diferencia esencial y una distancia ontológica infinita. Por eso esperamos de él un comportamiento diferente. El extermino se hace con guerras y la guerra es la política por otros medios. La naturaleza humana no hace eso, pero la naturaleza de los Estados sí. Por eso, entre otras cosas, es tan importante el control democrático del poder.

    3. Quien aspira a cambiar la actitud de otros debe reunir tres cualidades básicas: credibilidad (autoridad moral), poder y atractivo (carisma). Si un hombre carece de poder y de carisma, depende de su crédito moral, de su conducta ejemplar, de que encarne el mensaje, para que tenga alguna posibilidad de ser creído como mensajero. Si no tiene o lo pierde, fracasará.

    4. Que yo pueda vivir feliz, tal como soy realmente, depende enteramente de mí, no de la sociedad. Los demás, el mundo, pueden facilitármelo o dificultármelo, pero no producirlo. El ambiente, durante el desarrollo, nos modifica; de adultos, nos condiciona; pero jamás nos determina a ser otra cosa distinta a lo previsto por nuestra naturaleza innata. La política y el bienestar material ni hacen a los hombres felices, ni “pueden” lograrlo. La libertad política permite únicamente que el hombre libre viva con más libertad y que el desdichado lo sea un poco menos. Nada más. El politicismo es la exageración del valor de la política, vicio en el que caen únicamente los muy ambiciosos, que se muestran patológicamente exultantes sólo con pensar en el poder o la gloria.

    5. La raíz no se parece al fruto, pero por el fruto se conoce el árbol. De lo que abunda en el alma, la boca da testimonio. Nadie puede dar lo que no tiene. Y como la raíz (las verdaderas intenciones o deseos) está escondida en la tierra, por eso se dice que por sus frutos se conoce el árbol y por sus hechos el hombre.

    Un saludo.

  5. Filosofía Digital » LA NECEDAD TAMBIÉN HABITA EN LAS ALTURAS:

    [...] Comentario y respuesta en ¿ES INGENUO TRABAJAR POR LA PAZ? [...]

  6. Jesús Díaz Formoso:

    Mil gracias. Es magnífico.

    Saludos.

  7. Jesús Díaz Formoso:

    Aunque a veces Chopra parece un “gurú” de Televenta, este texto desmiente la realidad del parecido.

    Gracias de nuevo

  8. Jesús Díaz Formoso:

    Amigo mío, te cito a ti:

    “Que yo pueda vivir feliz, tal como soy realmente, depende enteramente de mí, no de la sociedad. Los demás, el mundo, pueden facilitármelo o dificultármelo, pero no producirlo. El ambiente, durante el desarrollo, nos modifica; de adultos, nos condiciona; pero jamás nos determina a ser otra cosa distinta a lo previsto por nuestra naturaleza innata. La política y el bienestar material ni hacen a los hombres felices, ni “pueden” lograrlo. La libertad política permite únicamente que el hombre libre viva con más libertad y que el desdichado lo sea un poco menos. Nada más. El politicismo es la exageración del valor de la política, vicio en el que caen únicamente los muy ambiciosos, que se muestran patológicamente exultantes sólo con pensar en el poder o la gloria”.

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