LA ENFERMEDAD DEL ALMA ESPAÑOLA, por Jesús Nava
-Comentario-
Que sólo hay una raza lo dirá usted, porque la evidencia científica es otra.
En su enumeración de los males del alma española le ha faltado Franco. Ha mencionado a los curas, pero no a Franco. Y los malos son siempre Franco y los curas. Repase ese punto del manual y la próxima vez intente no equivocarse. Que nos va el Progreso en ello.
-Respuesta-
Otro día, si quiere, trataremos sobre la “evidencia científica” que usted posee -y que yo desconozco- sobre la existencia de razas entre los humanos. Aunque me temo que usted, como otros muchos, confunde los distintos “colores” de la especie humana con razas diversas, ignorando que la naturaleza humana, con sus incontables variantes, es la misma en todos los casos.
De cualquier modo, yo empleé el término “raza” con el significado de “género”, y no tengo noticia de que la naturaleza haya creado distintos géneros de hombres. (Aprovecho para reiterar una aclaración. Siempre que empleo la palabra HOMBRE en mis escritos, salvo que el contexto indique otra cosa, la uso con su significado genérico, no sexual, que incluye precisamente los dos sexos de que consta: varón y hembra).
Y si usé ese término fue porque usted exclamaba, con aparente pesar, lo de “qué raza la española”. Pero si quiso referirse al talante o conducta peculiar de los españoles, entonces le diré que la naturaleza no produce razas, ni sociedades, ni pueblos, sino individuos que se agrupan en naciones según la diversidad de lenguas, leyes y costumbres; y que, por último, sólo “de las leyes y las costumbres puede derivarse que cada nación tenga un talante especial, una situación particular y, en fin, unos prejuicios propios” (Spinoza).
O sea, que si tiene usted alguna queja contra la “raza española”, póngala en la cuenta de la casta de políticos corruptos que se ha venido reproduciendo en España durante los dos últimos siglos (por no remontarnos hasta los Reyes Católicos, pero incluyendo, desde luego, al “generalísimo” y su dictadura) y que ha estado parasitando el alma española en estrecho maridaje con la clerigalla católica.
¿Acaso es usted tan joven o tan ignorante como para desconocer los cuarenta años de nacionalcatolicismo? O si no ¿en manos de quiénes cree usted que estuvieron las almas de generaciones enteras de españoles? ¿Sabía usted que tras la victoria de los “cruzados” sobre las “hordas rojas”, en cualquier provincia de nuestro país, mandaba más un obispo que el gobernador civil? ¿Quién legisló en España y marcó las costumbres populares durante todo este tiempo? La Iglesia Católica y la Derecha retrógrada tienen la “raza” de españoles que ellos cultivaron, dictatorial y despóticamente, con su insidia miserable.
¿Cree que me olvido de alguien que haya contribuido a la enfermedad del alma española? Quia. Franco bajo palio, todo un símbolo de la derecha católica y reaccionaria. Felipe González navegando en el yate Azor del Caudillo, símbolo de la España seudodemocrática y seudoprogresista que llegó, heredó y acaparó, sin los complejos ni la mala conciencia de las derechas, los tres poderes del Estado franquista.
Por lo que respecta a los curas, en breve publicaré “La hidra de la superstición”, una jugosa discusión mantenida por Casanova y Voltaire, en cuya ocasión, entre otras cosas, sostuvo el genial autor francés que “la superstición es incompatible con la libertad”. Ate usted cabos.
Pero si traje a colación el texto de Orwell no fue pensando en las derechas, sino en los que él describió como “liberales renegados de la libertad”. Y, aunque se refería de este modo a la izquierda británica, simpatizante con las dictaduras de Lenin y de Stalin, en nuestro país el epíteto se podría aplicar con mayor razón a la derecha liberal. Recuerde que la Constitución Liberal de Cádiz, de 1812, la célebre Pepa, contenía, entre otras perlas, la siguiente:
“CAPÍTULO II: De la religión. Art. 12. La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas y prohibe el ejercicio de cualquiera otra.”
Pero ¿qué se podía esperar de unas Cortes constituyentes donde intervinieron noventa curas? España fue durante siglos un curato. Y los liberales, entre los cuales, que yo sepa, no hubo un solo demócrata, jamás tuvieron suficiente coraje o generosidad para luchar por la auténtica libertad política: la de los sometidos y dominados, ya sea por una clase, un grupo, un partido, una iglesia o el capital.
Esta especie de liberales de pacotilla, aliada casi siempre con los conservadores, es la única que hemos sido capaces de producir en España; en cambio, nuestros reaccionarios y dictadores autóctonos siempre fueron de verdad. Y, entre tanto, de los demócratas -esos que entienden por democracia lo mismo que Aristóteles entendía ya: el gobierno de los pobres, es decir, los trabajadores de todas las clases- no hay ni siquiera noticias. Así nos va.
FD, 21/05/2008
Comentario y respuesta en LOS LIBERALES RENEGADOS
6 comentarios »
RSS feed for comments on this post. TrackBack URI
Deje su comentario.
Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

May 21st, 2008 @ 7:52 pm
Pues eso, lo que yo decía, Franco y los curas.
Puede dilatar el lenguaje todo lo que quiera, pero nunca conseguirá que la palabra “raza” deje de significar lo que significa y pase a significar otra cosa (como “naturaleza”, “género” o lo que se le ocurra). Como no me apetece participar en una logomaquia, me remito al artículo de la Wikipedia donde cualquier lector interesado en el tema encontrará una exposición divulgativa más o menos completa del estado del debate al respecto.
Y por cierto, puede que le traicione el subconsciente (con eso de que ha sido pastor y tal) pero lo de la única raza, la raza de los hijos de Dios es de Pablo. Y de ahí que el DRAE admita “raza humana”. Revise ese emotivismo filantrópico, que le puede hacer caer en el prejuicio religioso a usted que es todo razón.
Comentario por Pochi, 20.05.08 @ 23:28, en el alojamiento de FD en Periodista Digital.
May 21st, 2008 @ 7:56 pm
Ah y gracias por darnos un respiro del corta-pega cotidiano. Aunque sea para atizar con un artículo entero a un humilde comentarista.
Comentario por Pochi, 20.05.08 @ 23:41, en el alojamiento de FD en Periodista Digital.
May 21st, 2008 @ 8:01 pm
Corrección a mi primer comentario: lo de la raza de los hijos de Dios es de Escrivá el del Opus. Me he dado cuenta buscando la referencia en internet. Lo de Pablo no era tan explícito; lo que decía era ya no hay judío ni griego etc etc porque todos sois uno y bla bla bla.
Es lo que da de sí mi “catolicismo cultural”.
Comentario por Pochi, 20.05.08 @ 23:46, en el alojamiento de FD en Periodista Digital
May 21st, 2008 @ 8:45 pm
Verá usted, amigo, yo no soy un palabrero, por lo que no tengo el menor interés en “dilatar” nada o en que palabra alguna “pase a significar otra cosa” (¿qué otra cosa, si usted ni siquiera ha acotado el significado de la palabra raza?). Yo he aclarado el sentido que le doy a dicho término, pero usted no ha hecho lo mismo. Me remite a un artículo de la wikipedia que, leído por encima, no aclara nada, excepto que los biólogos, psicólogos, sociólogos y antropólogos no se aclaran entre sí. Por lo tanto la acusación de practicar la logomaquia recae enteramente sobre usted. Emplear palabras sin definición, sólo induce a la confusión. Es más, podríamos estar de acuerdo en el fondo y discrepar nada más que en las palabras. Y en ese juego no entraré.
No niego la existencia de las diferencias genéticas entre individuos, o incluso entre grupos, pues las combinaciones y variaciones del genoma humano son infinitas, y tienden a reproducirse endogámicamente por familias o etnias. Lo que niego es que las diferencias de comportamiento entre las naciones tenga algo que ver con la genética. El destino de los pueblos es la política, no la genética. En ese terreno, pues, los pueblos no son ni buenos ni malos sino por la influencia y determinación de su buen o mal sistema de gobierno (constitución y demás leyes), y de sus buenas o malas costumbres (cultura, moral y religión), que dependen más que nada de la educación. Otra cosa bastante distinta es lo concerniente a la forma de ser de los individuos, donde la genética, que determina su constitución psicofísica, orienta de forma considerable su conducta particular.
El fondo de la discusión, no se olvide, arranca de su exclamación “qué raza los españoles”, como pretendiendo dar una explicación biológica o genética a su historia como pueblo. Explíqueme qué quiso decir. Porque, en efecto, mi opinión es que Franco, durante cuarenta años, y los curas durante siglos han conformado y deformado el alma de los españoles, o su carácter como pueblo, hasta convertir el otrora toro bravo en un buey castrado y mansurrón que acepta el yugo que le imponen los caciques y oligarcas, sean políticos o religiosos, y se limita a tirar del arado con la cabeza gacha. Abrir el surco hasta el final, esa es su meta como nación. Quién coseche el fruto de su esfuerzo, y le trata como a ganado, le es indiferente.
Si conoce usted algún otro factor que haya amilanado la tradicional bravura de los españoles, ilústreme, por favor, que se lo agradeceré sinceramente. Y si usted cree, como Voltaire y yo, que la superstición política o religiosa es incompatible con la libertad de un pueblo, ayúdeme a liberar al nuestro. Porque sepa, amigo, que yo nunca me he quedado con los brazos cruzados ante la ignorancia y la esclavitud a que unos pocos condenan a la mayoría de la humanidad.
Yo no soy el guardián de mi hermano, pero los sufrimientos del género humano, aunque fueren resultado de sus propios prejuicios o de su estupidez, jamás me han sido indiferentes. El clero de todas las religiones, los oligarcas de todas las clases y los sedicentes intelectuales, ¡esos sí que son una mala raza!
May 21st, 2008 @ 9:34 pm
Me dice: “Puede que le traicione el subconsciente (con eso de que ha sido pastor y tal) pero lo de la única raza, la raza de los hijos de Dios es de Pablo. Y de ahí que el DRAE admita “raza humana”. Revise ese emotivismo filantrópico, que le puede hacer caer en el prejuicio religioso a usted que es todo razón”.
¡Qué más quisiera yo que ser todo razón! Porque, aunque usted no lo sepa, la razón o el entendimiento no es lógica o razonamientos verbales, sino sentir con el entendimiento o entender con el corazón. Pero la lucidez del entendimiento racional e intuitivo es una bendición que la naturaleza niega a los escépticos y agnósticos, que renuncian a saber y se limitan a creer u opinar. ¡Qué lástima!, ¿no le parece?
Por otra parte, se equivoca conmigo de medio a medio al atribuirme un subconsciente, y para colmo, traidor. Nuestro verdadero sentir jamás nos traiciona, nos delata, porque nos muestra como realmente somos. ¿Qué es el subconsciente sino nuestro corazón sepultado bajo montones de deshonestidad y cobardía? Yo no soy el enterrador de mi alma. Es cierto que algunas veces he tenido que sentir lo que dije, pero siempre digo lo que siento. ¡Es tan cómodo ir por la vida sin doblez ni engaño! Eso sí, procuro asegurarme de que mis sentimientos sean buenos, pues aunque mi corazón no me reprenda, mayor que mi corazón es el amor, la eterna verdad de la vida, que nos aprueba o nos suspende cuando en su balanza justa pesamos nuestros actos.
A mí sólo me traicionan los traidores al pueblo y a la humanidad, porque hombre soy y nada humano me es ajeno. En mi empeño de ilustrar a los ignorantes y libertar a los cautivos, el que conmigo no recoge, desparrama: ese es el que me traiciona. Pero, en cambio, el que no está contra mí, está conmigo; porque, aunque no camine a mi lado ni piense como yo, si también siembra la semilla de una nueva sociedad, basada en los ideales eternos de libertad, justicia y concordia, es mi camarada.
¿Prejuicios religiosos? La religión o sabiduría es un culto racional que está exento de prejuicios. No se practica en templo alguno, pero tampoco se reduce a un intimismo anodino. Consiste en ofrecer a Dios cuerpo y alma, como instrumentos de sus designios, pero fuera de toda superstición. Los verdaderos adoradores adoran a Dios en espíritu y en verdad, y expresan su espiritualidad y veracidad en actos de lealtad, justicia y generosidad. En mi caso, y al margen de cualquier “emotivismo filantrópico”, mi religión es la verdad, mi ética la amistad, mi política la libertad.
Por lo tanto, si los hombres son iguales -que no idénticos- no será por pertenecer a la misma raza o adherirse al mismo credo, sea religioso o ideológico -detalle que más bien los enfrenta que los une-, sino porque todos participan, mal que les pese, de la misma naturaleza humana. Y aunque presenten infinitas variaciones y diferencias individuales o se agrupen en multitud de familias, naciones o etnias, constituyen una sola Humanidad. Por eso tienen el mismo derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Si no ¿de qué?
Por último, no sabe cuánto siento agobiarle con fragmentos de autores que a mí me encanta leer. ¿Sabe lo que pasa? Que cuando hojeo las obras de los clásicos, me arredro y no me atrevo a escribir. Sobre todo cuando veo que ellos han pensado antes en las mismas cosas, pero con mucha más claridad, y las han dicho mucho mejor de lo que yo podría hacerlo jamás. Otro día le comentaré un relato de Papini referente a un hombre que redactaba una revista donde escribían los mejores autores del mundo, pero que jamás la publicaba. La guardaba para su propio deleite. Esta fue mi tentación inicial, pero no quise ser tan egoísta. Por eso diseñé Filosofía Digital como una revista digital de filosofía no académica, no como un blog al uso para lucimiento del editor o desahogo de comentaristas exaltados.
Sólo aspiro a mostrar que la fuerza de la sabiduría, como de la bondad, es innata, y reside en nuestro propio corazón, desde siempre. Y que un puñado de maestros de la Humanidad la han desenterrado para nosotros y la han sacado a la luz. Si nos molestáramos en seguir sus indicaciones, no tendríamos ninguna necesidad de beber en fuentecillas secas, pues ríos de agua viva podrían manar de nuestro interior. Sólo hay que cavar un poco, y limpiar nuestro pozo espiritual cegado por opiniones y prejuicios, para encontrar la eterna verdad. Como diría Epicteto: “Busca y hallarás. Posees, en efecto, aparejos de la naturaleza para el hallazgo de la verdad. Mas si tú mismo no eres capaz, con ellos solos caminando, de sacar conclusiones, escucha a los que ya investigaron. ¿Qué dicen?”
Por otra parte, para alcanzar la recta opinión, intermedia entre la ignorancia y la sabiduría, tenemos a otros pensadores y estudiosos que nos han allanado también el camino hacia una sociedad basada en la justicia social, la libertad y la concordia. No hay que inventar nada, pues, como Spinoza, estoy convencido de que la experiencia histórica nos ha revelado todas las formas posibles de organizar una sociedad. Y también cuál es la mejor de ellas, es decir, la que es capaz de producir las máximas cotas de felicidad general. Sólo nos falta el valor y la decisión necesarios para crearla.
Por cierto, eso de cortar y pegar, nanay de la China. A pura tecla, amigo. Y lo hago con tal respeto y devoción que para buscar una ilustración digna del genio de mis apóstoles de la verdad a veces echo un día entero. Nunca sabrá usted cuánto cariño y admiración hay en cada artículo ajeno que publico. ¿Para qué quiere que escriba yo, torpemente, sobre algo que ha sido dicho ya mil veces? En cambio, cuando contesto a un comentario es porque quiero ocuparme personalmente de la labor filosófica pedestre y dejar a mis grandes autores en su merecido Olimpo.
Yo no soy más que un insignificante discípulo de los más grandes maestros, aunque nunca he perdido la esperanza de que se cumpliera en mí aquel dicho de Salomón: “El que anda con sabios, sabio será”. No se fije en mí; le decepcionaré. Pero contemple la sabiduría perenne; jamás le fallará. Es como una antorcha que alumbra en la oscuridad a todos aquellos que aman la luz. Los sabios de todos los tiempos no han hecho otra cosa que señalar hacia ella.
Un cordial saludo.
May 29th, 2008 @ 8:56 pm
[...] Comentario y respuesta en LA ENFERMEDAD DEL ALMA ESPAÑOLA [...]