INSTINTO DE LIBERTAD Y ANHELO DE FELICIDAD, por Spinoza y Jefferson
ESTAR Y PERMANECER ATADOS A DIOS, CON LAS AMABLES CADENAS DE SU AMOR, CONSTITUYE NUESTRA ÚNICA Y VERDADERA LIBERTAD
“Hemos visto que fuera de Dios [Natura naturans] no hay ninguna cosa que nos pueda proporcionar alguna salvación y que ésta es nuestra única verdadera libertad, estar y permanecer atados con las amables cadenas de su amor. Finalmente, vemos también cómo el razonamiento no es en nosotros lo más excelso, sino como una escalera a través de la cual ascendemos al lugar deseado, o como un buen espíritu que, lejos de toda falsedad y engaño, nos anuncia el bien supremo, a fin de incitarnos a buscarle y a unirnos a él. Y esa unión es nuestra suprema salvación y beatitud”.
“El hombre concibe una naturaleza humana mucho más firme que la suya y ve, además, que nada impide que él la adquiera, por lo que se siente incitado a buscar los medios que le conduzcan a esa perfección. Todo aquello que puede ser medio para llegar a ella, se llama verdadero bien; y el sumo bien es alcanzarla, de suerte que el hombre goce, con otros individuos, si es posible, de esa naturaleza. Cuál sea aquella naturaleza humana lo mostraremos en su lugar, a saber, el conocimiento de la unión que la mente tiene con toda la Naturaleza.
Este es, pues, el fin al que tiendo: adquirir tal naturaleza y procurar que muchos la adquieran conmigo; es decir, que a mi felicidad pertenece contribuir a que otros muchos entiendan lo mismo que yo, a fin de que su entendimiento y su deseo concuerden totalmente con mi entendimiento y con mi deseo. Para que eso sea efectivamente así, es necesario entender la Naturaleza, en tanto en cuanto sea suficiente para conseguir aquella naturaleza humana. Es necesario, además, formar una sociedad, tal como cabría desear, a fin de que el mayor número posible de individuos alcance dicha naturaleza con la máxima facilidad y seguridad”.
EL VERDADERO FIN DEL ESTADO ES LA LIBERTAD
“Esta doctrina es también de no poca utilidad para la sociedad civil, en cuanto enseña de qué modo han de ser gobernados y dirigidos los ciudadanos, a saber: no para que sean siervos, sino para que hagan libremente lo mejor.”
“El fin último del Estado no es convertir a los hombres de seres racionales en bestias o autómatas, sino lograr más bien que su mente y su cuerpo desempeñen sus funciones con seguridad, y que ellos se sirvan de su razón libre y que no se combatan con odios, iras o engaños, ni se ataquen con perversas intenciones. El verdadero fin del Estado es, pues, la libertad.”
“Reconozco, por supuesto, que de dicha libertad se derivan a veces ciertos inconvenientes. Pero ¿qué institución ha sido jamás tan bien organizada que no pudiera surgir de ella inconveniente alguno? Quien pretende determinarlo todo con leyes, provocará más bien los vicios que los corregirá. Lo que no puede ser prohibido, es necesario permitirlo, aunque muchas veces se siga de ahí algún daño. ¿Cuántos males, en efecto, no provienen del lujo, la envidia, la avaricia, la embriaguez y actos similares? Y se los soporta, sin embargo, porque no pueden ser evitados por la prohibición de las leyes, aunque sean realmente vicios. Con mucha mayor razón, pues, se debe conceder la libertad de juicio, puesto que es una virtud y no puede ser oprimida.
Y no menciono ya el hecho de que esta libertad es primordial para promover las ciencias y las artes. Estas, en efecto, sólo las cultivan con éxito quienes tienen un juicio libre y exento de prejuicios.” BARUCH DE SPINOZA
UN BUEN GOBIERNO ES NECESARIO PARA CERRAR EL CÍRCULO DE NUESTRAS DICHAS
“Soy partidario de alentar el progreso de la ciencia en todas sus ramas; y opuesto a poner el grito en el cielo contra el sagrado nombre de la filosofía, a atemorizar a la mente humana con historias de brujas para inducirla desconfiar de su propio juicio y a aceptar implícitamente el de otros, a retroceder en lugar de avanzar con el fin de prosperar, a creer que el gobierno, la religión, la moral y cualquier otra ciencia alcanzaron su más alta perfección en épocas de la más oscura ignorancia, y que jamás puede idearse algo más perfecto que lo establecido por nuestros antepasados”.
“Tenemos las siguientes verdades por evidentes en sí mismas: todos los hombres son creados iguales; que su creador les ha otorgado derechos inherentes e inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres gobiernos cuyos poderes legítimos emanan del consentimiento de los gobernados; que cuando una forma cualquiera de gobierno pone en peligro esos fines, el pueblo tiene derecho a alterarla o abolirla y a instituir nuevo gobierno, fundamentándolo en los principios, y organizando sus poderes en la forma que, a su juicio, le ofrezcan más posibilidades de alcanzar su seguridad y felicidad”.
“Todos tendrán en su mente el sagrado principio de que si bien ha de prevalecer en todos los casos la voluntad de la mayoría, esa voluntad ha de ser razonable para ser legítima; y que la minoría posee sus derechos iguales, que leyes iguales deben proteger, y que violar esto sería opresión. Unámonos, pues, conciudadanos, en un sólo corazón y una sola mente. Devolvamos a la relación social esa armonía y afecto sin los cuales la libertad y hasta la propia vida son cosas tristes. Una cosa más: un gobierno sabio y comedido, que impida a los hombres lesionarse unos a otros, que en lo demás les deje regular libremente sus propios proyectos de industria y mejora, y que no le quite de la boca al trabajador el pan ganado. Esta es la suma del buen gobierno, y esto es necesario para cerrar el círculo de nuestras dichas”.
“El único objetivo ortodoxo de la institución del gobierno es asegurar el más alto grado de felicidad posible a la gran mayoría de los asociados bajo él. Si la masa no conserva suficiente control sobre las personas a quienes se han confiado los poderes de gobierno, éstas se pervertirán para oprimirla y para perpetuar la riqueza y el poder en los individuos seleccionados para disfrutar de esa confianza y sus familias. Es cierto que estoy cansado de la política práctica. Que, cuando la mezquina, pérfida y cobarde astucia de los gabinetes había dado paso a la integridad y buena fe, todo vaya a ser de nuevo barrido por el audaz desprecio y la renuncia expresa a todo principio moral, repugna mortalmente a mi alma”. THOMAS JEFFERSON
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El vídeo que sigue, tan breve como sustancioso, une la armonía de la música clásica con palabras de libertad, cuya belleza filosófica, tanto ética como política, no tiene parangón: CONATUS. [FD, 21/12/2007]
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December 24th, 2007 @ 10:07 am
Ni el señor Spinoza ni el señor Jefferson conocieron PERSONALMENTE a Dios. Son dos teóricos, buenas personas sin duda, racionalistas siempre, y en lo político a veces pecan de esa escuela ya superada que se llama Idealismo, en línea directa con los mejores desde Platón hasta Hegel. Dos hombres muy valiosos, esforzados, ojalá que los tuvieramos entre nosotros para formar parte como exponentes de esa sociedad de los notables. ¡Verían tanto!
1. En lo tocante a DIOS “Cuál sea aquella naturaleza humana lo mostraremos: el conocimiento de la unión que la mente tiene con toda la Naturaleza”¡ Vaya, Alcmeon de Crotona cree a pie juntillas que el alma es inmortal: porque no para de dar vueltas, como los seres celestiales, la luna, el sol y las estrellas. ‘La Naturaleza, la ‘mente’.
El Jesús de Nazaret: El espíritu es el que da vida (de Dios); la carne para nada aprovecha.
2. Sociedad humana.¿Verdades por evidentes en sí mismas?:
- todos los hombres son creados iguales; su creador les ha otorgado derechos inherentes e inalienables; la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. La realidad: durante cinco millones de años los homínidos, y durante otros doscientos mil años más, los homo sapiens sapiens, se han estado muriendo de HAMBRUNA, y cada uno ha tenido los únicos derechos inalienables que Dios otorga: la Evolución. Que camarón que se duerme se lo lleva la corriente, y que no hay dos que sean ‘iguales’, sino que el excelente siempre ha de vivir mejor que el que no lo es. ¿Dios socialista?, ¿Igualitario? repartidor a los que no se mueven?, qué es eso de la ‘Solidaridad total’?,no es más “natural” la Reciprocidad?
-que se instituyen entre los hombres gobiernos cuyos poderes legítimos emanan del ¿consentimiento? de los gobernados;
- que la minoría posee sus derechos iguales. Pero, ¿no quedamos en que Jefferson trataba bien a sus “esclavos”?
- dejemos a los hombres regular libremente sus propios proyectos de industria y mejora, y que no le quite de la boca al trabajador el pan ganado. No, hombre, no, el laissez faire está bien, … siempre que ponga usted un Límite a la Riqueza Personal, hombre, que entre 356 familias se reparten el 40% de la Renta de 6.400.000.000 de individuos. Y para eso maquinan los medios de producción para alterar el precio de las cosas, reducen las actividades, los puestos de trabajo, y bajan el precio de la mano de obra.
Y en cuanto al pan de la boca del trabajador, no, hombre, intente esforzarse, que tiene usted una buena cabeza, profundice un poco más en su reflexión ‘política’, (de polis), Ciudadano: que cada uno gane lo que en contraprestación de su rendimiento le pertenece, nunca un ‘Salario’ igualitario, que eso lo piden los comunistas, sino un poder adquisitivo siempre DESIGUAL, y que asegure el Incentivo de Riqueza a quien se lo merece (nada de mendrugos ni panes).
…mi alma”, dice. THOMAS JEFFERSON. ¿Ha visto este señor el Zeitgeist? Pues dos cosas prevalecen que él NO abolió: la esclavitud y el dinero. Por la primera, antes, de derecho, y ahora de hecho, los hombres NO son iguales, nunca lo fueron. Los hombres NO elaboran las leyes por ellos mismos.Aún cuando acabemos con la esclavitud porque hagamos desaparecer el Dinero, y porque el Demos fije las leyes, aún entonces, Dios nunca dice que serán ‘Iguales’.
Por el Dinero que todos buscan se perpetúa el Gobierno de Madison, hijo espiritual, amigo íntimo, y padre de la Constitución: “el Gobierno se instala para defender de la mayoría a la minoría opulenta”.
Mire, señor Jefferson, si pretende usted, -desde luego América va a por ello- el Gobierno mundial del Demos, déjese de filosofías de la sociedad ‘buena’, y póngase a buscar dos cosas: la Eficacia, el Pragmatismo para que los esforzados vivan de una manera notable;y los parásitos y especuladores desaparezcan de nuestra vista, pero para eso tiene que fijar los límites, establecer una Policía y unas Leyes eficaces igualmente, no andar por la vida diciendo que en nuestra esquilmada caverna,la que calentamos con muchísimo esfuerzo desde el hielo, vamos a meter a todos los parásitos felices y a los especuladores del mundo. O, que espere usted el ’santo advenimiento’ todos esos se van a poner a estudiar y producir como los notables, todos ‘buenos’.
No, mire, a personas como usted y el señor Spinoza, nosotros le damos un palacio para que vivan, porque se lo merecen; a los señores que les sucedieron a ustedes en la ‘Democracia’, los metemos en la Bastilla junto con la Partitocracia; al Dinero lo hacemos desaparecer, porque es el Tyranosaurius Rex al que ellos sirven; y a los parásitos los expelimos hacia una isla de utopía donde se arreglen ellos juntos para sembrar, que así, labrando la tierra, se podrá, por lo menos, comer. Eso lo aprendimos nosotros ya en el pleistoceno, y éstos necesitan ir a la escuela.
También lo dice Dios, en 2ª Tesalonicenses, cuando ya veía lo que se venía encima con el Comunismo Repartidor de Hechos de los Apóstoles de la bondad universal: “Esto os ordeno, quien no quiera trabajar, tampoco coma”.
Tomado de FD-Periodista Digital