Filosofía Digital

"Me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas." Baruch de Spinoza

NI BUENOS CRISTIANOS NI BUENOS CIUDADANOS, por Montesquieu

Archivado en: -ANTOLOGÍA DE LA CLARIDAD — May 20, 2007 @ 9:20 pm

“Aquí hay muchos que disputan eternamente acerca de la religión, mas parece que al mismo tiempo apuestan a quien peor ha de guardar sus mandamientos. Y no sólo no son buenos cristianos, mas tampoco son buenos ciudadanos, que es lo que más me incomoda; porque en toda religión, sea cual fuere, los actos religiosos más indispensables son la observancia de las leyes, el amor a los hombres y el afecto filial. Ni siquiera menear la cabeza puedo sin que me metan miedo de ofenderos. No sé si me equivoco, pero creo que el modo más seguro de conseguirlo es vivir como buen ciudadano en la sociedad donde habéis querido que naciera, y como buen padre de familia en la que me habéis dado”.

* * * * * *

Aquí hay muchos que disputan eternamente acerca de la religión, mas parece que al mismo tiempo apuestan a quien peor ha de guardar sus mandamientos. Y no sólo no son buenos cristianos, mas tampoco son buenos ciudadanos, que es lo que más me incomoda; porque en toda religión, sea cual fuere, los actos religiosos más indispensables son la observancia de las leyes, el amor a los hombres y el afecto filial.

Peregrinos hindúes practicando un baño ritual en el río Ganges, en India.

Efectivamente, ¿no es el principal objeto del hombre religioso ser acepto a los ojos de la Divinidad que estableció el culto que profesa? Pues el modo más cierto de conseguirlo es observar las reglas de la sociedad y las obligaciones de la humanidad; que en cualquiera religión que uno viva, suponiendo que haya una, menester es también suponer que ama Dios a los hombres, pues ha establecido una religión para labrar su felicidad.

Y si ama a los hombres, es evidente que le ha de agradar quien los ama, esto es, quien desempeña con ellos las obligaciones de humanidad y caridad, y no quebranta las leyes que los rigen. Así está uno más seguro de agradar a Dios que si observare esta o aquella ceremonia, porque las ceremonias no son buenas en sí mismas, y sólo lo son en la suposición de que las ha prescrito Dios y en cuanto él las manda.

Esto empero es asunto de una reñida contienda en que con facilidad nos podemos equivocar, porque entre dos mil religiones distintas es preciso escoger las ceremonias de una sola y desechar las de todas las demás.

Uno hacía todos los días la siguiente oración a Dios: Señor, yo no entiendo ni una palabra de las disputas que sin cesar acerca de vuestra ley se suscitan; bien quisiera serviros conforme a vuestra voluntad, mas cada uno de los que consulto quiere que os sirva según la suya. Cuando me voy a poner en oración no sé en qué idioma he de hablaros, ni tampoco sé en qué postura me he de poner: éste dice que os he de orar en pie, aquél sustenta que he de estar sentado, otro exige que apoye el el cuerpo en las rodillas. Y no para aquí, que hay quien dice que me he lavar todas las mañanas con agua fría; otros afirman que me miraréis con horror si no me corto un pedacito de carne. Días pasados sucedió que me comí un conejo en un caravanseray, (1) y tres hombres que a mi lado estaban me llenaron de sustentándome todos tres que había cometido una grave ofensa contra vos; uno, porque era un animal inmundo; * otro, porque estaba ahogado; ** y el tercero, porque no era pescado. ***

Un brahmán que estaba allí cerca y que escogí por árbitro de la contienda me dijo: ninguno tiene razón, que sin duda no quitasteis vos mismo la vida a este animal. Sí tal, le respondí. ¡Ah!, replicó con severa voz, habéis cometido un pecado abominable que no puede tener perdón de Dios. ¿Quién sabe si era el alma de vuestro padre la que en este conejo alentaba?

Señor, todas esta razones me ponen en inexplicable confusión: ni siquiera menear la cabeza puedo sin que me metan miedo de ofenderos, puesto que quisiera agradaros y emplear en serviros la vida que me habéis dado.

No sé si me equivoco, pero creo que el modo más seguro de conseguirlo es vivir como buen ciudadano en la sociedad donde habéis querido que naciera, y como buen padre de familia en la que me habéis dado.

Usbeck a Redi, en Venecia. De París, a 8 de la luna de Chabán, 1713.

* * *

(1) Una caravanera. * Un judío (Montesquieu). ** Un turco (Montesquieu). *** Un armenio (Montesquieu).

MONTESQUIEUCartas Persas, 1721. Editorial Planeta, 1989. Traducción del abate José Marchena, 1821. 

Sin comentarios »

Sin comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Deje su comentario.

Line and paragraph breaks automatic, e-mail address never displayed, HTML allowed: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

(required)

(required)