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	<title>Comments on: ESCLARECER HOMBRES LIBRES, por M. Robespierre</title>
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	<description>&#34;Me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas.&#34; Baruch de Spinoza</description>
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		<title>By: Jesús Nava</title>
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		<dc:creator>Jesús Nava</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Jul 2007 14:40:51 +0000</pubDate>
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		<description>&quot;Ahí está la nación, situada entre la servidumbre y la guerra civil. Se había mostrado al pueblo la insurrección como un remedio, ¿pero es posible este remedio extremo? Es imposible que todas las partes de un imperio, así dividido,  se levanten al mismo tiempo. Y toda insurrección parcial es mirada como un acto de revuelta. La ley la castiga y la ley estaría en manos de los conspiradores.

Si el pueblo es soberano, no puede ejercer su soberanía, no puede reunirse al completo, y la ley declara incluso que ninguna sección del pueblo puede deliberar. ¿Qué digo? Entonces, la opinión, el pensamiento no sería libre. Los escritores estarían vendidos al gobierno; los defensores de la libertad que aún osarían levantar la voz, serían mirados como sediciosos; puesto que la sedición es cualquier signo de existencia que no complazca al más fuerte. Ellos beberían la cicuta, como Sócrates, o morirían bajo la espada de la tiranía, como Sidney (*), o se desgarrarían las entrañas como Catón.

¿Puede aplicarse exactamente a nuestra situación este cuadro horroroso? No. No hemos llegado aún a este último término del oprobio y de la desgracia a que conducen la credulidad de los pueblos y la perfidia de los tiranos. Se nos quiere llevar ahí. Quizás hemos dado grandes pasos hacia este fin. Pero aún estamos a gran distancia.

&lt;em&gt;La libertad triunfará, espero, y además no lo dudo: pero es a condición de que nosotros adoptemos tarde o temprano, lo más pronto posible, los principios y el carácter de los hombres libres, que cerremos los oídos a los cantos de sirena que nos atraen hacia los escollos del despotismo, que no continuemos corriendo como un rebaño estúpido por la vía por la que se intenta conducirnos a la esclavitud o a la muerte.&lt;/em&gt;

He indicado nuestros verdaderos peligros y la verdadera causa de nuestros males. Es en la naturaleza de la causa donde hay que encontrar el remedio; es ella la que debe determinar la conducta de los representantes del pueblo.&quot;
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		<content:encoded><![CDATA[<p>&#8220;Ahí está la nación, situada entre la servidumbre y la guerra civil. Se había mostrado al pueblo la insurrección como un remedio, ¿pero es posible este remedio extremo? Es imposible que todas las partes de un imperio, así dividido,  se levanten al mismo tiempo. Y toda insurrección parcial es mirada como un acto de revuelta. La ley la castiga y la ley estaría en manos de los conspiradores.</p>
<p>Si el pueblo es soberano, no puede ejercer su soberanía, no puede reunirse al completo, y la ley declara incluso que ninguna sección del pueblo puede deliberar. ¿Qué digo? Entonces, la opinión, el pensamiento no sería libre. Los escritores estarían vendidos al gobierno; los defensores de la libertad que aún osarían levantar la voz, serían mirados como sediciosos; puesto que la sedición es cualquier signo de existencia que no complazca al más fuerte. Ellos beberían la cicuta, como Sócrates, o morirían bajo la espada de la tiranía, como Sidney (*), o se desgarrarían las entrañas como Catón.</p>
<p>¿Puede aplicarse exactamente a nuestra situación este cuadro horroroso? No. No hemos llegado aún a este último término del oprobio y de la desgracia a que conducen la credulidad de los pueblos y la perfidia de los tiranos. Se nos quiere llevar ahí. Quizás hemos dado grandes pasos hacia este fin. Pero aún estamos a gran distancia.</p>
<p><em>La libertad triunfará, espero, y además no lo dudo: pero es a condición de que nosotros adoptemos tarde o temprano, lo más pronto posible, los principios y el carácter de los hombres libres, que cerremos los oídos a los cantos de sirena que nos atraen hacia los escollos del despotismo, que no continuemos corriendo como un rebaño estúpido por la vía por la que se intenta conducirnos a la esclavitud o a la muerte.</em></p>
<p>He indicado nuestros verdaderos peligros y la verdadera causa de nuestros males. Es en la naturaleza de la causa donde hay que encontrar el remedio; es ella la que debe determinar la conducta de los representantes del pueblo.&#8221;</p>
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