Filosofía Digital

“Me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas.” Baruch de Spinoza

LOS HIPÓCRITAS, por varios autores

Categoría: -CONCIENCIA VIGILANTE — February 9, 2010 @ 9:49 am

“¡Cuántos debe haber en el mundo que se espantan de otros porque no se ven a sí mismos!”

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Mi madre y un hombre negro, de aquellos que las bestias cuidaban, tuvieron trato carnal. Éste algunas veces venía a nuestra casa y se iba por la mañana. Otras veces, de día llegaba a la puerta, con la excusa de comprar huevos, y entraba en casa.

Yo, al principio de su entrada, me agobiaba y le tenía miedo, viendo el color y mal gesto que tenía; mas desde que su venida mejoraba el comer, le fui queriendo bien, porque siempre traía pan, pedazos de carne y en el invierno leños, con que nos calentábamos.

De manera que, continuando la posada y la conversación, mi madre vino a darme un negrito muy bonito, con el que jugaba y al que arropaba. Y me acuerdo que estando el negro de mi padrastro trabajando con el mozuelo, como el niño veía a mi madre y a mí blancos, y a él no, con miedo, a mi madre y señalando con el dedo, le decía:

- ¡Madre, coco!

A lo que respondió él, riendo:

- ¡Hideputa!

Yo, aunque aún joven, noté aquella palabra de mi hermanito y dije para mí:

“¡Cuántos debe haber en el mundo que se espantan de otros porque no se ven a sí mismos!”

LAZARILLO DE TORMES, 1554.

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No juzguéis a los demás, si queréis no ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis, habéis de ser juzgados; y con la misma medida con que midiereis, seréis medidos vosotros.

Mas tú, ¿con qué cara te pones a mirar la mota en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que está dentro del tuyo? O ¿cómo dices a tu hermano: Deja que yo saque esa pajita de tu ojo, mientras tú mismo tienes una viga en el tuyo?

¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

JESÚS DE NAZARET, Mateo, capítulo 7.

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Por lo cual no tienes excusa, ¡oh hombre, quienquiera que seas!, que te metes a condenar a los demás. Pues en lo que condenas a otro, te condenas a ti mismo, haciendo, como haces, aquellas mismas cosas que condenas.

SAULO DE TARSO, Romanos, capítulo 2.

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FD, 28/06/2006

LA ARISTOCRACIA ESPIRITUAL Y LA DEMOCRACIA, por Nicolás Berdiaeff

Categoría: -CONCIENCIA VIGILANTE — February 7, 2010 @ 10:12 pm

“Sólo una minoría está capacitada para interesarse por las cosas del espíritu. He ahí donde se produce la división fundamental de la humanidad, escisión infinitamente más profunda que la división de clases. Los dones espirituales de la inteligencia excepcional han sido concedidos al hombre para que se sirva de ellos como instrumento creador y para que cumpla la misión que le fue confiada. Debe escuchar la voz interior que le exhorta a servir, no a la masa social media ni a los intereses de una clase, sino a la justicia, a la verdad, a la belleza que los incita a servir a Dios y a la imagen de Dios en el hombre.”

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Las clase sociales no se determinan, según Marx, sino en relación a la economía y a la producción; se deduce, pues, que sus diferentes tipos psíquicos no han sido ni profundizados ni divulgados por él. A decir verdad, Marx caracteriza mucho menos que juzga; su psicología es siempre muy de brocha gorda.

Mas las características del aristócrata, del burgués y del obrero ofrecen gran interés desde el punto de vista de la psicología social, pues no sólo representan tipos diferentes, sino razas espirituales de diversa calidad.

PSICOLOGÍA DEL ARISTÓCRATA, DEL BURGUÉS Y DEL OBRERO

Si Marx no hubiera estado obsesionado por la idea de que la economía es la causa determinante de todas las realidades, se habría apercibido de que la diferencia es infinitamente mayor entre el aristócrata y el burgués que entre el burgués y el obrero. En efecto, el aristócrata y el burgués pertenecen a razas diferentes, mientras que el burgués y el obrero pertenecen a la misma y su desacuerdo no procede más que de una riña de familia. El tipo aristocrático y el tipo obrero representan valores independientes; no puede decirse lo mismo del tipo burgués, pese a la opinión corriente.

Retrato de la burguesía, por David Alfaro Siqueiros (1939) para un mural encargado por el Sindicato Mexicano de electricistas.

El tipo de aristócrata no se determina, de ningún modo, por un momento económico, siendo éste factor muy secundario. La aristocracia puede ser muy rica, y lo fue en el pasado; pero la génesis misma de sus recursos no proviene de la iniciativa y de la empresa económica; es una riqueza adquirida por la espada y que se volvió con el tiempo hereditaria. La aristocracia está desprovista de toda virtud económica, que en realidad es específicamente burguesa.

El elemento aristocrático entra en todo régimen de la sociedad, aunque éste no sea necesariamente aristocrático. Conserva un valor psicológico muy estético, aun después de haber perdido su relevancia social. Ya sabemos qué importancia les dan en las Repúblicas democráticas, en Francia y en América, a las familias nobles y a los títulos; puede que gocen de un prestigio superior al que gozaban en la antigua Rusia Imperial.

La aristocracia está condenada a perecer desde el punto de vista social y no puede regenerarse; pero psicológicamente susbsiste, pues está formada por un elemento eterno. Su pecado histórico consiste en haber hecho concesiones al burgués, en adaptarse a la fuerza creciente de la burguesía, hasta el punto de confundirse con ésta descuidando la defensa de la causa de la clase obrera. No es, sin embargo, un fenómeno general, y hay sus excepciones.

En Inglaterra particularmente, el partido conservador, esencialmente aristocrático, estuvo siempre más dispuesto a solidarizarse con el partido obrero que con el liberal, ligado a la burguesía. He ahí por qué pudieron llevarse a cabo una serie de reformas sociales. Un fenómeno análogo acaeció en Alemania.

Un tipo de socialismo aristocrático opuesto al liberalismo y al radicalismo burgués es posible. El porvenir no pertenece más que a las aristocracias espiritual e intelectual, las cuales presentan, por su parte, un fenómeno particular. Esta aristocracia forma un núcleo social y psicológico que en definitiva es imposible determinar según las normas establecidas por el marxismo.

Primeramente, está al margen de toda lucha social, rozándola apenas y asociándose tan solo en parte a ella. Sus representantes pueden a veces adoptar ideologías burguesas, pero sus intereses fundamentales no son económicos; vive de los goces del pensamiento y de la creación de valores espirituales y no materiales. (más…)

LA CULTURA DE LA SELVA, por Vandana Shiva

Categoría: -CONCIENCIA VIGILANTE — February 6, 2010 @ 12:13 am

“Tagore escribió que la civilización india se ha caracterizado por ubicar sus fuentes de regeneración –material e intelectual- en las selvas y bosques, no en la ciudad. El sustento económico basado en la conservación del medio ha mantenido vivas tanto a las tribus como a las selvas. Y si hoy se han empobrecido no es porque la biodiversidad y el sustento basado en el uso tribal tradicional del medio selvático no genere riqueza sino porque fuerzas comerciales externas se han apropiado de esa riqueza. Podemos, si nos preocupamos por ello, asegurar que los tigres, las tribus, los árboles y todas las otras formas de vida sean protegidas y puedan continuar su viaje evolutivo en paz y armonía. Si fracasamos, porque nuestras miras estrechas nos ciegan y no nos permiten ver cuáles son nuestros más amplios deberes, terminaremos por destruir los fundamentos de nuestros sistemas de vida”.

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NUEVA DELHI.- Hasta hace poco los indios se identificaban como Aranya Sanskriti, o sea la Civilización de la Selva. Según el poeta Rabindranath Tagore, la peculiaridad de la cultura india consiste en su definición de la vida en la selva como la más alta forma de evolución cultural.

En “Tapovan”, Tagore escribió que “la civilización india se ha caracterizado por ubicar sus fuentes de regeneración –material e intelectual- en las selvas y bosques, no en la ciudad. La cultura que ha surgido de la selva ha sido influida por los diversos procesos de renovación y reafirmación de la vida que están siempre actuando en el ambiente selvático y que varían de una especie a la otra, de una estación a la otra y en su apariencia, su sonido y su olor”.

Actualmente tenemos problemas para proteger nuestros sistemas esenciales de apoyo a la vida y al corazón de nuestra identidad como civilización porque hemos sacrificado “el principio unificador de la vida en diversidad, del pluralismo democrático, que se había convertido en el principio de la civilización india”.

La civilización india se ha caracterizado por ubicar sus fuentes de regeneración –material e intelectual- en las selvas y bosques, no en la ciudad.

Lo hemos hecho en aras de las categorías reduccionistas del pensamiento occidental que desechan la coexistencia. El tigre se opone a la tribu, la tribu se opone a los árboles. La dependencia mutua y la afinidad están siendo reemplazadas por el antagonismo, la polarización y la exclusión que amenazan a todos: a las tribus, a los tigres y a la biodiversidad de las selvas y bosques. (más…)

EL GENIO RELIGIOSO Y EL GENIO DE LA LIBERTAD, por Alexis de Tocqueville

Categoría: -MUNDO LIBRE — February 5, 2010 @ 11:29 am

“El carácter de la civilización angloamericana es producto de dos elementos enteramente distintos, que aunque en otros lugares se hicieron a menudo la guerra, vinieron, en América, a incorporarse en cierto modo el uno al otro y a combinarse maravillosamente. Me refiero al genio religioso y al genio de la libertad. La religión ve en la libertad civil un noble ejercicio de las facultades del hombre; en el mundo político, un campo cedido por el Creador a los esfuerzos de la inteligencia. Libre y poderosa en su esfera, satisfecha del lugar a ella reservado, sabe que su imperio es tanto más sólido cuanto que sólo por sus propias fuerzas reina, y sin apoyo alguno domina sobre los corazones. La libertad ve en la religión la compañera de luchas y triunfos, la cuna de su infancia, la fuente divina de sus derechos. La considera como la salvaguardia de las costumbres, y a las costumbres como garantía de las leyes y prenda de su propia supervivencia.”

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Los principios generales sobre los que se basan las modernas Constituciones, esos principios que la mayoría de los europeos del siglo XVII apenas comprendían y que triunfaban entonces de modo incompleto en la Gran Bretaña, se hallan reconocidos y fijados en las leyes de Nueva Inglaterra: la intervención del pueblo en los asuntos públicos, el voto libre de impuestos, la responsabilidad de los agentes del poder, la libertad individual y el juicio por jurado allí han sido establecidos sin discusión y de hecho.

EN EL SENO DEL MUNICIPIO IMPERA UNA VIDA POLÍTICA REAL, ACTIVA, ÍNTEGRAMENTE DEMOCRÁTICA Y REPUBLICANA

Esos principios generadores alcanzan en dichas leyes una aplicación y un desarrollo que ninguna nación de Europa ha osado todavía darles.

Escena de la firma de la Constitución de los Estados Unidos.

En Connecticut, el cuerpo electoral se componía, desde su origen, de todos los ciudadanos, cosa que se concibe fácilmente. En este pueblo naciente reinaba entonces una igualdad casi perfecta de riquezas y más todavía de inteligencias.

En dicha época, en el Estado de Connecticut todos los agentes del poder ejecutivo eran designados por elección, incluso el gobernador del Estado.

Los ciudadanos mayores de dieciséis años estaban obligados a prestar servicio de armas; formaban una milicia nacional que nombraba a sus oficiales, y debía hallarse presta en todo momento a la defensa del país.

En las leyes de Connecticut, así como en todas las de Nueva Inglaterra, es donde se ve nacer y desarrollarse esa independencia municipal que sigue siendo hoy principio y vida de la libertad americana.

En la mayor parte de las naciones europeas, la existencia política se inició en las capas altas de la sociedad, comunicándose poco a poco, y siempre de manera incompleta, a las diversas partes del cuerpo social.

En América, por el contrario, puede decirse que el municipio fue organizado antes que el condado, el condado antes que el Estado y el Estado antes que la Unión.

En Nueva Inglaterra, desde 1650 el municipio está completa y definitivamente constituido. En torno a la individualidad municipal vienen a agruparse y a adherirse fuertemente los intereses, las pasiones, los deberes y los derechos. En el seno del municipio impera una vida política real, activa, íntegramente democrática y republicana. Las colonias siguen reconociendo aún la supremacía de la metrópoli; la monarquía es ley del Estado, pero ya la república alienta en el municipio.

El municipio nombra a sus magistrados, establece su presupuesto y reparte y percibe los impuestos por sí mismo. En el municipio de Nueva Inglaterra no es admitida la ley de representación. En la plaza pública y en el seno de la asamblea general de ciudadanos es donde se tratan, como en Atenas, los asuntos de interés general.

SE PUEDE LEER EL ARTÍCULO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL

UN SOLO CEREBRO ES MÁS AMPLIO QUE EL CIELO, por Antonio Damasio

Categoría: -PSICOLOGÍA CON ALMA — February 4, 2010 @ 11:14 pm

“El Dios de Spinoza no era judío ni cristiano. El Dios de Spinoza estaba en todas partes, no se le podía hablar, no respondía si se le rezaba, se encontraba absolutamente en todas las partículas del universo, sin principio ni fin. Enterrado y desenterrado; judío o no; portugués, pero no realmente; holandés, pero no del todo, Spinoza no pertenecía a ningún lugar y pertenecía a todos. ¿Cómo pudo Spinoza haber sobrevivido a esta reclusión? Sin duda, liberándose en el espacio infinito de su mente, un lugar mayor y no menos refinado que Versalles y sus jardines. Debía tener razón Emily Dickinson cuando escribió que un solo cerebro, al ser más amplio que el cielo, puede acomodar confortablemente el intelecto de un hombre y, además, el mundo entero”.

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Pienso que tengo la necesidad de entra en la casa, pero por el momento la puerta está cerrada. Todo lo que puedo hacer es imaginar que alguien sale de una barcaza amarrada cerca de la casa, va andando hasta ella y pregunta por Spinoza. El encantado Van der Spijk, el propietario y pintor, abriría la puerta. Acompañaría amigablemente al visitante hasta su estudio, situado tras las dos ventanas inmediatas a la puerta principal, lo invitaría a esperar, e iría a decirle a Spinoza, su inquilino, que había llegado una visita.

TODO HOMBRE DEBE PENSAR LIBREMENTE  Y EXPRESAR SU PENSAMIENTO, PERO CON CAUTELA

Los aposentos de Spinoza estaban en el tercer piso, y éste bajaría por la escalera espiral, una de ésas por las que la arquitectura holandesa tiene mala fama. Spinoza iría elegantemente vestido, con su traje fidalgo; nada nuevo, nada muy gastado, todo bien conservado: cuello blanco almidonado, pantalones negros, un chaleco de cuero negro, una chaqueta de lana de camello, negra, bien equilibrada sobre sus hombros, zapatos de cuero negro brillantes con grandes hebillas de plata y, quizá, un bastón de madera para ayudarse a subir la escalera. Tenía la cara armoniosa y bien afeitada; sus ojos grandes y negros, que resplandecían brillantes, dominaban su aspecto. Su cabello también era negro, al igual que las largas cejas; la piel era olivácea, la estatura media, el cuerpo grácil.

Mosaico representando a Spinoza durante sus estudios.

Con educación, incluso con afabilidad, pero de manera directa y económica, al visitante se le apremiaba para que entrara en materia. Este maestro generoso podía mantener conversaciones sobre óptica, política y fe religiosa durante sus horas de despacho. Se servía té. Van der Spijk continuaba pintando, casi siempre en silencio, pero con una dignidad democrática y saludable. Sus siete hijos traviesos se mantenían alejados, en la parte posterior de la casa. La señora Van der Spijk cosía. Los criados se afanaban en la cocina. Podemos imaginarnos el cuadro.

Spinoza fumaba su pipa. El aroma del tabaco libraba batalla con la fragancia de la trementina mientras se planteaban preguntas, se ofrecían respuestas y la luz del día menguaba. Spinoza recibía innumerables visitas, desde vecinos y parientes de los Van der Spijk hasta jóvenes estudiantes impacientes y mujeres jóvenes e impresionables, desde Gottfried Leibniz y Christians Huygens hasta Henry Oldenburg, presidente de la recién creada Sociedad Real de Inglaterra. A juzgar por el tono de su correspondencia, era más benévolo con la gente sencilla y menos paciente con sus iguales. Aparentemente, podía soportar con facilidad a los necios modestos, pero no a los de otra clase.

Puedo imaginarme también una comitiva fúnebre, en otro día gris, el 25 de febrero de 1677, con el sencillo ataúd de Spinoza, seguido por la familia Van der Spijk y “muchos hombres ilustres, en total seis carruajes”, dirigiéndose lentamente a la Iglesia Nueva, a sólo unos minutos de distancia. [...] Encuentro la tumba allí donde pensé que estaría, en la parte posterior del patio; es una piedra plana al nivel del suelo y una lápida vertical, sin adornos y sin señales de haber estado sometida a la intemperie. Además de anunciar a quién corresponde la tumba, la inscripción reza ¡CAUTE!, que en latín significa “¡Ten cuidado!”. (más…)

DOGMA Y ESPIRITUALIDAD, por Teilhard

Categoría: -TRIBUNA LIBRE — February 4, 2010 @ 4:08 am

“La manumisión del ciudadano respecto de la superstición, que nubla la inteligencia y la razón, ya fue demanda de Spinoza para fundar un verdadero estado democrático. Pero, efectivamente, no toda la religión es superstición, sino solo aquella parte que esclaviza a la razón. La otra parte, la que no subyuga, abre al ser humano a otra dimensión que lo enriquece y lo trasciende. Nadie debe tener autoridad sobre esa parte, sino la propia conciencia del individuo y por ello no se puede sustentar sobre la misma ninguna institución ni ninguna iglesia. El “dogma” desaparecerá. Pero no veo en ello preocupación. Lo importante no son los dogmas sino las actitudes y estas se manifestaran más libremente sin aquellos. Por ello renacerá una espiritualidad más vital y sincera. Al menos eso creo.”

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La manumisión del ciudadano respecto de la superstición, que nubla la inteligencia y la razón, ya fue demanda de Spinoza para fundar un verdadero estado democrático. Pero, efectivamente, no toda la religión es superstición, sino solo aquella parte que esclaviza a la razón. La otra parte, la que no subyuga, abre al ser humano a otra dimensión que lo enriquece y lo trasciende. Nadie debe tener autoridad sobre esa parte, sino la propia conciencia del individuo y por ello no se puede sustentar sobre la misma ninguna institución ni ninguna iglesia.

Si la fe retrocede al contacto con la razón y aquella no es solar adecuado para cimentar ninguna iglesia, las bases del catolicismo pierden solidez.

Para mí fue muy significativo descubrir, después de una educación “tradicional” y “católica”, cómo los orígenes del catolicismo fueron vulgarmente políticos: Constantino, el concilio de Nicea, etc.; que los textos sagrados son una selección interesada y contingente; y que era muy difícil encontrar a nadie que entendiera el símbolo de la fe que todos los domingos recitábamos en la iglesia. Aún sentía como más difícil de aceptar, la cantidad de dolor causado históricamente de modo tan irracional por una institución pretendidamente santa: Galileo, Bruno, Servet, cátaros, judíos, inquisición, congregación para la doctrina y la fe, Küng, etc.

Sostengo la convicción personal de que, pese a las buenas obras realizadas por los católicos y las que hoy en día aun hacen, el balance es claramente negativo, y albergo la duda de que, si el cristianismo no se hubiera institucionalizado y politizado, Europa sería una mejor realidad que la que es en la actualidad. Quizás lo más estremecedor es adivinar cómo las personas que dentro del catolicismo han profundizado por la senda de la fe hacia una entrega total, e incluso el misticismo, tarde o temprano se ha dado de bruces con la inconsecuencia, padeciendo profundas dudas y depresiones: Teresa de Calcuta, Teresa de Jesús, y mil santos más.

Ciertamente, el catolicismo está fuertemente enraizado en nuestra sociedad. Es difícil sustraerse a todo bautismo, comunión, misa, boda o devoción, pero no menos cierto es que estas prácticas pierden por momentos su sentido. La inmensa mayoría de las personas no saben dar cuenta ortodoxa de estos sacramentos y si lo supieran quizás no se atreverían a recibirlos so pena de falsearlos. Así pues, el catolicismo se ha convertido en un enorme cascarón huero.

Hans Kolvenbach, anterior papa negro, general de los jesuitas, tiene dicho: “Pero ser don implica también —como lo demuestran ampliamente la vida y la muerte de tantas familias religiosas— que en un momento determinado la Iglesia necesite otros dones. La desaparición de esta o de aquella familia religiosa seguirá siendo siempre para nosotros un hecho doloroso y misterioso que sólo cobra sentido en el misterio pascual, que siempre alumbrará a los hombres y mujeres que siguen al Señor más de cerca”. Sólo hay que extrapolar esta idea, y buscarle el sentido profundo, para concluir, con Martin du Gard, que el “dogma” desaparecerá.

Pero no veo en ello preocupación. Lo importante no son los dogmas, sino las actitudes, y estas se manifestaran más libremente sin aquellos. Por ello, tras las premoniciones de du Gard, renacerá una espiritualidad más vital y sincera. Al menos eso creo.

Apostemos por ese ignoto impulso nuestro a que se refiere el autor y que no es sino el CONATUS de Spinoza.

EL ENIGMA NO EXISTE, por Ludwig Wittgenstein

Categoría: -CONCIENCIA VIGILANTE — February 2, 2010 @ 9:19 pm

“Es claro que la ética no tiene nada que ver con castigos y recompensas en el sentido habitual. Por ello, la pregunta por las consecuencias de una acción tiene que carecer de importancia. Pero, a pesar de todo, en la pregunta planteada tiene que haber algo que sea correcto. Ciertamente, tiene que haber algún género de castigo y recompensa éticos, pero éstos tienen que residir en la propia acción. La solución del enigma de la vida en el espacio y en el tiempo reside fuera del espacio y del tiempo. (No son problemas de la ciencia natural los que han de solucionarse aquí.) El enigma no existe. El escepticismo no es irrefutable, sino un sinsentido obvio, pues quiere plantear dudas allí donde no se puede preguntar. Sentimos que, aún cuando todas las posibles preguntas científicas hayan obtenido una respuesta, nuestros problemas vitales ni siquiera se han tocado. Existe en efecto lo inexpresable. Tal cosa resulta ella misma manifiesta; es lo místico. De lo que no se puede hablar, hay que callar la boca.”

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El sentido del mundo tiene que residir fuera de él. En el mundo todo es como es y todo sucede como sucede; no hay en él valor alguno y, si lo hubiera, no tendría ningún valor. Si hay algún valor que tenga valor, tiene que residir fuera de todo lo que sucede y de todo lo que es de esta y aquella manera. Pues todo lo que sucede y todo lo que es de esta y aquella manera es accidental. Lo que lo hace no ser accidental no puede residir en el mundo pues, en tal caso, esto sería a su vez accidental. Tiene que residir fuera del mundo.

Es por ello por lo que no puede haber proposiciones éticas. Las proposiciones no pueden expresar nada que sea más elevado.

Es claro que la ética no consiente en que se la exprese. La ética es trascendental. (Ética y estética son uno y lo mismo.)

Lo primero que se nos viene a las mientes al proponer una ley ética de la forma “Debes…” es: “¿Y qué, si no lo hago?”. Es claro, sin embargo, que la ética no tiene nada que ver con castigos y recompensas en el sentido habitual. Por ello, la pregunta por las consecuencias de una acción tiene que carecer de importancia. Al menos esas consecuencias no pueden ser eventos. Pero, a pesar de todo, en la pregunta planteada tiene que haber algo que sea correcto. Ciertamente, tiene que haber algún género de castigo y recompensa éticos, pero éstos tienen que residir en la propia acción. (Y es claro también que la recompensa tiene que ser algo agradable y el castigo algo desagradable.)

No se puede hablar de la voluntad como sujeto de lo ético. Y la voluntad como fenómeno interesa sólo a la psicología.

Si la buena o mala voluntad cambian el mundo, sólo pueden cambiar los límites del mundo, no los hechos; no lo que puede expresarse por medio del lenguaje. Dicho brevemente: el mundo tiene que convertirse en otro completamente distinto. Tiene que, por así decirlo, disminuir o aumentar como un todo. El mundo del que es feliz es diferente del de aquél que es infeliz.

Así también, a la hora de la muerte, el mundo no cambia, se termina. (más…)

EL PORVENIR DE LA INCREDULIDAD, por Roger Martin du Gard

Categoría: -CONCIENCIA VIGILANTE — February 2, 2010 @ 9:11 pm

“En todas partes las iglesias han debido renunciar al poder civil que ejercieron durante muchos siglos y que reforzaba hábilmente su poderío. Se han visto retirar uno a uno sus privilegios, y excluir sin piedad del dominio temporal. De hecho, puede decirse que ya no hay religiones nacionales: por doquier el Estado es laico, y afirma su neutralidad entre las creencias cuyos cultos tolera. La Iglesia católica, que pretende estar por encima de toda ley humana, no se ha dejado someter al derecho común sin viva resistencia. Sin embargo, ha debido capitular y volcar al dominio espiritual toda la influencia que aún conserva: última trinchera, cuyos cimientos, a pesar de todas las apariencias momentáneas, corroe activamente la marea que sube… Sólo ha podido durar tantos siglos adormeciendo, con sus mentiras, el alma asustada de los hombres, atenuando con promesas su temor a la muerte, y embotando su instinto de investigación con afirmaciones gratuitas e inverificables.”

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Todos los pueblos civilizados sufren actualmente la misma crisis religiosa: en todos los rincones del mundo donde la cultura, donde el pensamiento, tienen alguna autoridad, un mismo movimiento subleva la conciencia humana, una misma corriente de reflexión y de incredulidad rechaza las fábulas de las iglesias, un mismo ademán de manumisión repele la tutela dogmática de todos los dioses.

YA NO HAY RELIGIONES NACIONALES: POR DOQUIER EL ESTADO ES LAICO Y NEUTRAL FRENTE A LAS CREENCIAS CUYOS CULTOS TOLERA

Francia, que, por su equilibrio intelectual, su apetito de libertad, su necesidad de verificación positiva, es, desde hace doscientos años, el verdadero foco del pensamiento libre en el mundo, Francia parece haber dado la señal de ese movimiento. Italia, España, América del Sur, todos los países latinos donde dominaba el catolicismo, han seguido su ejemplo.

Monarquía católica

Una transformación paralela manifiestan los países protestantes: Inglaterra, Norteamérica, Sudáfrica. Y ese movimiento es tan general, que hoy alcanza los centros instruidos del Islam y del budismo, las partes civilizadas de África, de la India, y todo el Japón.

En todas partes las iglesias han debido renunciar al poder civil que ejercieron durante muchos siglos y que reforzaba hábilmente su poderío. Se han visto retirar uno a uno sus privilegios, y excluir sin piedad del dominio temporal.

De hecho, puede decirse que ya no hay religiones nacionales: por doquier el Estado es laico, y afirma su neutralidad entre las creencias cuyos cultos tolera. (más…)

SE APAGÓ LA VELA, PERO SU LUZ RESPLANDECE, por José Bono

Categoría: -TRIBUNA LIBRE — February 1, 2010 @ 10:44 am

“Vicente Ferrer nos ha dejado un doble legado; en primer lugar, su ejemplo de paz y felicidad interior, en segundo lugar, esa fórmula mágica para que el ser humano pueda sentirse bien consigo mismo y con los demás. «Creo que el mundo y la pobreza tienen arreglo. La única solución vendrá del amor: esa es mi religión y mi creencia», decía. Por eso marchó allá donde la dignidad del hombre permanece intacta, pero donde las personas mueren por la miseria y la pobreza extremas. Eludió la fama y el poder. No capitaneó cruzadas religiosas. Eso sí, dio de comer al hambriento y de beber al sediento. Fue bienaventurado. Martin Luther King decía que en nuestra generación tendremos que arrepentirnos «no tanto de las malas acciones de la gente perversa, sino del pasmoso silencio de la gente buena». Vicente Ferrer prefirió encender una vela en lugar de maldecir la oscuridad. Copiemos de su ejemplo. Se apagó la vela, pero su luz resplandece.”

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Un prestigioso profesor de Psiquiatría escribía hace unos días en este mismo periódico que la felicidad es la vocación universal del ser humano. Reflexionaba sobre las cosas inmateriales que hacen al individuo sentirse bien consigo. Su receta contenía cuatro ingredientes indispensables: amor, trabajo, cultura y amistad. Aunque Vicente no pudo leer este artículo ‘En busca de la felicidad’, tengo la convicción que estos fueron los nutrientes fundamentales de su despensa y él, la encontró.

Vicente Ferrer nos ha dejado un doble legado; en primer lugar, su ejemplo de paz y felicidad interior, en segundo lugar, esa fórmula mágica para que el ser humano pueda sentirse bien consigo mismo y con los demás. La Fundación que lleva su nombre es depositaria de esta noble herencia.

Conocí bien a Vicente Ferrer y algunas de sus reflexiones no las olvidaré jamás: «Creo que el mundo y la pobreza tienen arreglo. La única solución vendrá del amor: esa es mi religión y mi creencia», decía.

El padre Ferrer combatió con fuerza el decaimiento moral, incluso físico, de quienes vivimos en el lado amable del Planeta. Por eso marchó, como dice la canción, «al lado oscuro», allá donde la dignidad del hombre permanece intacta pero donde las personas mueren por la miseria y la pobreza extremas.

Eludió la fama y el poder, rehusó grandes conversiones religiosas… No capitaneó cruzadas religiosas. Eso sí, dio de comer al hambriento y de beber al sediento. Fue bienaventurado. Enseñó a los humildes a transformar su futuro, a las mujeres descubrió el camino de la dignidad y a los niños a enterrar la semilla de la Educación.

Martin Luther King decía que en nuestra generación tendremos que arrepentirnos «no tanto de las malas acciones de la gente perversa, sino del pasmoso silencio de la gente buena».

La revolución de Vicente, gente buena, fue silenciosa pero su obra es extraordinariamente atronadora. Por ello, todos los reconocimientos, en definitiva altavoces del bien, son merecidos. Prefirió encender una vela en lugar de maldecir la oscuridad. Copiemos de su ejemplo. Se apagó la vela, pero su luz resplandece.

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JOSÉ BONO, en Elmundo.es.

PARAÍSOS ARTIFICIALES, por Charles Baudelaire

Categoría: -CONCIENCIA VIGILANTE — January 30, 2010 @ 8:46 pm

“Ganar el paraíso de un golpe. ¡Ay!, los vicios del hombre, por más horrorosos que los supongamos, contienen la prueba (¡aunque ésta no fuera otra que su infinita expansión!) de su gusto por el infinito; sólo que es un gusto que se equivoca a menudo de ruta. En esta depravación del sentido del infinito es donde yace, en mi opinión, la razón de todos los excesos culpables, desde la embriaguez solitaria y concentrada del literato que, obligado a buscar en el opio, alivio a un dolor físico y descubriendo así una fuente de goces mórbidos, la convierte lentamente en su único alimento y en una especie de sol de su vida espiritual, hasta la borrachera más repugnante de los suburbios que, con el cerebro lleno de ardor y gloria, se revuelca ridículamente en las inmundicias del camino. Todo hombre que no acepte las condiciones de la vida vende su alma. El hombre ha querido ser Dios, y ahí lo tenemos, caído, en virtud de una ley moral incontrolable, más bajo que su naturaleza real. Es un alma que se vende al detalle”.

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Ganar el paraíso de un golpe. ¡Ay!, los vicios del hombre, por más horrorosos que los supongamos, contienen la prueba (¡aunque ésta no fuera otra que su infinita expansión!) de su gusto por el infinito; sólo que es un gusto que se equivoca a menudo de ruta.

SENTIDO DEPRAVADO DEL INFINITO

El hombre ha querido, pues, crear, el paraíso mediante la farmacia, mediante las bebidas fermentadas, como un maníaco que reemplazara muebles sólidos y jardines reales por decorados pintados en tela y montados sobre bastidores.

En esta depravación del sentido del infinito es donde yace, en mi opinión, la razón de todos los excesos culpables, desde la embriaguez solitaria y concentrada del literato que, obligado a buscar en el opio, alivio a un dolor físico y descubriendo así una fuente de goces mórbidos, la convierte lentamente en su único alimento y en una especie de sol de su vida espiritual, hasta la borrachera más repugnante de los suburbios que, con el cerebro lleno de ardor y gloria, se revuelca ridículamente en las inmundicias del camino.

Los borrachos, de Velázquez (1.599-1.660)

Entre las drogas más idóneas para crear lo que yo denomino el Ideal Artificial, dejando a un lado los licores, que empujan rápidamente al furor material y que abaten la fuerza espiritual…, las dos substancias más enérgicas, aquellas cuyo empleo es más cómodo y está más a mano, son el hachís y el opio. El análisis de los efectos misteriosos y de los goces mórbidos que pueden engendrar estas drogas, de los inevitables castigos que resultan de su uso prolongado y, finalmente, de la inmoralidad misma implicada en esa persecución de un falso ideal, constituye el tema del presente estudio.

Se dice, y es casi verdad, que el hachís no causa ningún mal físico, ningún mal grave por lo menos. Pero, ¿puede afirmarse que un hombre incapaz de acción y apto solamente para los sueños, se encuentra realmente bien porque todos sus miembros están en buen estado?

UN ALMA QUE SE VENDE AL DETALLE

En efecto, todo hombre que no acepte las condiciones de la vida vende su alma. El hombre ha querido ser Dios, y ahí lo tenemos, caído, en virtud de una ley moral incontrolable, más bajo que su naturaleza real. Es un alma que se vende al detalle.

Hay que pensar en otro peligro, fatal, terrible, que es el de todos los hábitos. Todos se transforman pronto en necesidades. El que recurra a un veneno para pensar, pronto ya no podrá pensar sin veneno. ¿Os figuráis el destino horrible de un hombre cuya imaginación paralizada no pudiera funcionar más sin ayuda del hachís o del opio?

Pero el hombre no está tan abandonado, tan privado de medios honestos para ganar el cielo que se vea obligado a invocar a la farmacia y a la brujería; no hay necesidad de vender el alma para pagar las caricias enervantes y el amor de las huríes.

¿Qué es un paraíso que se compra al precio de la salvación eterna?

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CHARLES BAUDELAIRE, Los paraísos artificiales, 1861. [FD, 12/07/2006]

EL ÚLTIMO HOMBRE, por Friedrich Nietzsche

Categoría: -CALEIDOSCOPIO — January 29, 2010 @ 7:44 pm

“Ha llegado el momento de que el hombre se proponga su meta. Ha llegado el momento de que el hombre siembre la semilla de sus más preciosas esperanzas. Todavía es su suelo lo bastante rico. Mas llegará un día en que tal suelo será demasiado estéril y miserable, y ningún árbol elevado podrá ya crecer en él. Yo os lo anuncio: es preciso llevar aún algún caos dentro de sí para poder engendrar estrellas danzarinas. ¿Qué es amor? ¿Qué es creación? ¿Qué es deseo? ¿Qué es una estrella? Esas preguntas se hace el último hombre, entre gesticulaciones y guiños. La tierra se ha empequeñecido, y sobre ella da brincos el último hombre, el que todo lo empequeñece. Se trabaja aún, porque el trabajo es una distracción: mas hay que procurar que tal distracción no haga daño. ¿Quién quiere aún gobernar? ¿Quién aún obedecer? También esas dos cosas resultan demasiado molestas. ¡No haya pastores ni rebaños! Todos quieren lo mismo, todos son iguales; y quien no se conforme, al manicomio. Todavía disputan, pero para reconciliarse pronto: lo contrario estropea la digestión. Se tiene pequeños placeres para el día y para la noche; pero hay que respetar siempre la salud. “Hemos descubierto la felicidad”, repiten los últimos hombres, entre gesticulaciones y guiños.”

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Cuando Zarathustra hubo pronunciado tales palabras, se volvió hacia el pueblo y enmudeció. “”¡Vedlos -se dijo- cómo ríen! No me comprenden, no es mi boca la adecuada a esos oídos.

¿Será preciso destrozar sus oídos, para que aprendan a oír con los ojos? ¿Habrá que atronar al modo de los tambores, o de los predicadores de la Cuaresma, o de los misioneros? ¿O será más bien que sólo hacen caso de los tartamudos?

Existe algo de lo que se sienten intensamente orgullosos. ¿Cómo llaman a eso en lo que cifran su orgullo? Cultura lo llaman, y es lo que les distingue de los cabreros.

Por eso les hiere la palabra “desdén”. Hay que hablarles de su orgullo. Hay que hablarles incluso del más despreciable de entre ellos: el último hombre.

¡Ay! Se acercan los tiempos en que ya no podréis dar a luz estrellas danzarinas. ¡Ay! ¡Se acercan sin duda los tiempos del hombre más despreciable, de un hombre que ya no sabrá despreciarse a sí mismo!

Y Zarathustra, dirigiéndose al pueblo, le habló así:

Ha llegado el momento de que el hombre se proponga su meta. Ha llegado el momento de que el hombre siembre la semilla de sus más preciosas esperanzas.

Todavía es su suelo lo bastante rico. Mas llegará un día en que tal suelo será demasiado estéril y miserable, y ningún árbol elevado podrá ya crecer en él.

¡Ay! ¿Se aproxima acaso el tiempo en que el hombre no podrá ya disparar las flechas de su anhelo más allá del hombre mismo, y la cuerda de su arco no podrá ya vibrar?

Yo os lo anuncio: es preciso llevar aún algún caos dentro de sí para poder engendrar estrellas danzarinas. Yo os lo anuncio: aún se agita algún caos en vuestro interior.

¡Ay! Se acercan los tiempos en que ya no podréis dar a luz estrellas danzarinas. ¡Ay! ¡Se acercan sin duda los tiempos del hombre más despreciable, de un hombre que ya no sabrá despreciarse a sí mismo!

¡Mirad! Voy a mostraros el último hombre.

¿Qué es amor? ¿Qué es creación? ¿Qué es deseo? ¿Qué es una estrella? Esas preguntas se hace el último hombre, entre gesticulaciones y guiños.

La tierra se ha empequeñecido, y sobre ella da brincos el último hombre, el que todo lo empequeñece. Su linaje es inmortal como el del pulgón: el último hombre es el que más vive. (más…)

LA SOBERBIA DE LA RAZÓN, por María Zambrano

Categoría: -CONCIENCIA VIGILANTE — January 28, 2010 @ 2:45 am

“Soberbia de la razón es soberbia de la filosofía, es soberbia del hombre que parte en busca del conocimiento y que se cree tenerlo, porque la filosofía busca el todo y el idealista hegeliano cree que lo tiene ya desde el comienzo. No cree estar en un todo, sino poseerlo totalitariamente. Se cree poseer la totalidad, se cree tener el todo. Nada más infecundo que la rebeldía, aquella que mantiene al hombre suelto, ensimismado, sin hondura; confinado, en la miseria del aislamiento, que algunos se empeñan en llamar libertad o independencia; que algunos otros llegan hasta a llamar poderío, pero que es sólo miseria. Y al llegar a este punto, vemos que la nueva historia se va a juntar inmediatamente con otra cosa relegada y humillada por la soberbia filosófica, se va a juntar con la poesía. Porque el poeta ha sido siempre un hombre enamorado, enamorado del mundo, del cosmos; de la naturaleza y de lo divino en unidad. Y el nuevo saber fecundo sólo lo será si brota de unas entrañas enamoradas. Y sólo así será todo lo que el saber tiene que ser: apaciguamiento y afán, satisfacción, confianza y comunicación efectiva de una verdad que nos haga de nuevo comunes, participantes; iguales y hermanos. Sólo así el mundo será de nuevo habitable.”

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“Decir la verdad es imposible; o es nefanda o es inefable”

Los breves pasos en que hemos acompañado a la razón en su caminar por nuestro angosto mundo de Occidente, son suficientes, creo yo, para poder advertir que la razón se ensoberbeció. No me atrevo a decir que en su raíz; creo, por el contrario, que en sus luminosos y arriesgados comienzos con Parménides y Platón, la razón pudo pecar de otras cosas, mas no de soberbia. La soberbia llegó con el racionalismo europeo en su forma idealista y muy especialmente con Hegel.

Soberbia de la razón es soberbia de la filosofía, es soberbia del hombre que parte en busca del conocimiento y que se cree tenerlo, porque la filosofía busca el todo y el idealista hegeliano cree que lo tiene ya desde el comienzo. No cree estar en un todo, sino poseerlo totalitariamente. La vida se rebela y se revela por diversos caminos ante este ensoberbecimiento y se va manifestando.

El último período del pensamiento europeo se puede llamar: rebelión de la vida. La vida se rebela y se manifiesta, pero inmediatamente corremos otro riesgo: la vida sigue por los mismos cauces de la razón hegeliana y la sustituye simplemente, y allí donde antes se dijera «razón» se dice después «vida», y la situación queda sustancialmente la misma. Se cree poseer la totalidad, se cree tener el todo. Y es porque falta esa conciencia de la dependencia, de la limitación propia que es la humildad. La humildad intelectual compañera indispensable de todo descubridor. El pensamiento en tiempos de crisis es el pensamiento descubridor y las virtudes del descubridor han sido siempre dos, algo contradictorias en apariencia: audacia y humildad. Hay que atreverse a todo con la conciencia de la propia limitación, de la particularidad de nuestra obra. Sólo es fecunda esta conjunción, de amplitud ilimitada en el horizonte y conciencia de la pequeñez del paso que damos. (más…)